El Privilegio Del Hermano

 

 

Mamá lleva toda la mañana sentada y sonriendo, frente a la vieja silla de madera. Me dice que hoy, al fin, ha regresado mi hermano: el que desapareció antes de que naciera yo. Esta asombrada de lo mucho que nos parecemos los dos.

Me he acercado hasta ella, con cuidado, y he intentado ver lo que ella dice que ve... pero, salvo aquella silla vacía iluminada por los rayos del sol, solo hay polvo flotando en el aire. Al ver que no comparto su alegría, ha fruncido el ceño y me ha mirado con una lástima infinita.

—No pongas esa cara, hijo— ha susurrado, acariciando el asiento vacío—. Algún día tú también tendrás el privilegio de que te recuerde con tanta felicidad.