La Desubicada Simetría

 

 

Soñó que se afeitaba, y despertó perfectamente rasurado... pero al otro lado del espejo. Desde allí observó como su cuerpo seguía durmiendo, inmóvil, respirando con el sosiego de quien no sospecha nada. Golpeó entonces el cristal. Incluso gritó. Pero el reflejo seguía sin inmutarse. Y entonces empezó a entender que no era él quien había soñado.