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sábado

Los Casos de Jáimez: Microbiofobia








Dedicado a Vangelisa.







- Las fotografías no invitan a la duda: fue una muerte ciertamente insólita. ¿No opina usted lo mismo, inspector Jáimez?

- Bueno, Calvillo, yo no emplearía un término tan selectivo: en todo caso llamémosla curiosa... Porque hoy por hoy, en medicina forense, nada queda relegado al caprichoso azar. Aquel desgraciado accidente no dejó de tener nombre y apellidos.

- No le entiendo, inspector, ¿se refiere a la identidad del asesino?

- Verdaderamente no existió ningún asesino, físicamente hablando, aunque en cierto modo podríamos llamarlo así. En realidad la causa que indirectamente lo condujo al fallecimiento tiene asignado un complicado nombre científico: microbiofobia.

- ¡Demonios! ¿Qué palabreja dijo?

- Microbiofobia. Es un término técnico que en medicina identifica a aquellos pacientes que padecen un miedo irracional a ser contaminados por los microbios. En cierto modo el que la padece denota un paradójico desconocimiento, pues muchos de esos microbios nos ayudan precisamente a sobrevivir. Parece ser que Héctor, que así se llamaba el cadáver, siempre había tenido una personalidad introvertida, fruto de una total carencia de afectividad trás la muerte de su madre. Cuando la dirección de su empresa decidió trasladarlo desde un tranquilo barrio salmantino hasta Madrid, sus manias se agravaron, terminando por hacerse más evidentes. No pudo adaptarse a la estresante vida de la capital, ni a convivir rodeado de tantísima gente. Fue entonces cuando empezó a preocuparse excesivamente por el contagio; cuando empezó a molestarle el contacto directo con cualquier persona o cosa... Todo le resultaba siempre nocivo. Terminó haciendo de aquella obsesión un estilo de vida: lo que pensaba, lo que hacia, lo que sentía, todo pasaba necesariamente por su exclusivo tamiz. Empezó a utilizar guantes de látex como parte de cualquier rutina, de manera que finalmente sólo prescindía de ellos para lavarse escrupulósamente las manos y enfundarse otros nuevos.

- ¡Pues menudo elemento tan raro, inspector!

- No lo crea, Calvillo, no lo crea... Le sorprendería conocer la cantidad de gente que sufre de fobias muchísimo más extrañas. El caso es que aquella obcecación casi le lleva a perder el juicio. Finalmente, aconsejado por el médico de su empresa, acudió a un reconocido gabinete de salud mental. Durante varios meses estuvo siendo tratado con hipnoterapia, psicoterapia y programación neurolingüística.

- ¿Y aquellas sesiones hubieran terminado sanándolo por completo?

- En realidad estuvo marcando notables avances, hasta casi alcanzar el objetivo que previamente le habían fijado. Dejó progresivamente de usar guantes por cualquier cosa, lo cual mejoró también la dermatitis irritativa que sus manos estaban empezando a sufrir. Pero, aconsejado por aquellos renombrados expertos, aún le quedaba por superar su gran prueba de fuego.

- Me tiene usted en ascuas, Jáimez: no interrumpa su relato, por favor...

- Para terminar de vencer por completo aquel injustificado miedo a los gérmenes, le aconsejaron que debía de mantener relaciones sexuales completas. Una satisfacción que Héctor jamás había tenido el placer de disfrutar.

- ¿Y quién se brindó de partenaire para el agradable experimento?

- Otro obstáculo más en aquel tortuoso camino: no quería una prostituta para romper el hielo. Finalmente aquel último escollo se superó con la pareja ideal, y todo tuvo una feliz solución. Bueno, feliz o tremendamente desdichada, según cómo se mire, pues aquel regocijo carnal, después de una abstinencia de años, fue lo que acabó matándolo.

- ¿De Placer?

- No, no, nada que ver con el placer: un shock anafiláctico de libro, según afirma el informe del forense. Aquella reiterada obsesión por cubrir sus manos con guantes, mantenida durante años, fue curiosamente la que lo arrastró a la tumba. Su sistema inmunológico acabó generándole una alergia al látex.

- ¿Al látex? ¿Usó finalmente guantes durante su relación carnal?

- No, no fue precisamente en sus manos donde utilizó el látex.

- ¡Jajaja...! Perdone que me ria, inspector, pero fue entonces el preservativo, claro está...

- No. Tampoco usó protección alguna en aquella, su primera relación sexual.

- Pues me deja entonces perplejo y sin argumentos. Además no alcanzo a entender cómo, después de tantos años obsesionado con el contagio, no llegó a usar un simple condón.

- No le fue necesario. La pareja perfecta que Héctor escogió para perder su virginidad física y moral era, precisamente, cien por cien de puro látex.









96 comentarios:

Katy dijo...

Jajaja muy bueno el final. Además de hipondríaco un ser insociable. Muy bien narrado y llevada la trama. Enhorabuena Onminayas. Feliz Domingo y a disfrutar de tu relato.
Un abrazo

Onminayas dijo...

Hola, Katy.

Me alegra que te haya divertido. Llevo días intentando terminarlo y no sabía si iba a quedar bien. La verdad es que ahora no tengo mucho tiempo para escribir, el invierno se presenta muy inestable para mi trabajo, por lo que seguramente no postearé tan a menudo como he hecho hasta ahora.

Besos.

Onminayas dijo...

Por cierto, el enlace que hay dentro del propio relato os conducirá al personaje de "Héctor", cuando aún estaba vivo. Aprenderéis algo más de su manera de ser, incluso antes de su desgraciada fobia.

Mercedes dijo...

Interesante caso...y un tema muy de moda, no por el látex, sino por la famosa gripe nueva. El otro día ví a un tipo en el metro que abrió la puerta del vagón con la mano enfundada en su jersey... y me imagino que al llegar a casa, lo metió inmediatamente en la lavadora...

Gracias por visitar mi blog! Un saludo!

Buscador de buscadores dijo...

¿Que no usó protección? Protección corporal completa !!
Lo más gracioso, es que tenía razón en su comportamiento, aunque erró en los métodos.
Curiosa enfermedad la hipocondría, basada en el desconocimiento.

Fabuloso Onminayas, y eso que no tienes tiempo !!

Un abrazo.

Perikiyo dijo...

Vaya, final con sorpresa.
Si es que para ser un buen detective, también hay que ser un buen psicólogo.
Un abrazo.

L dijo...

Hola Onminayas, soy Lizzyh, me han jodido el blog, y quería que supieras que me he hecho otro. Está en mi perfil. Por favor, ¿me harías el grandísimo favor de pedir a la gente que entrara? Es que me han puteado mucho y necesito ayuda de alguien :(

Gracias por todo.

Fabia dijo...

Buenisimo relato Onminayas, muy educativo (no sabia que hubiera gente con ese tipo de fobia) y el final genial, me ha hecho sonreir, me encantan los finales que me sorprendan. Te ha quedado reodondo.
Un besin.

Silvia dijo...

Jajajaja... me parto!!!!, genial simplemente, qué angustia de muerte jajajaja... me voy a conocer a "Héctor" antes de perderse en los placeres..., vamos, peor que una mantis...
Besicos Onminayas

Gabriela Maiorano dijo...

Hola Onmi!! Me encantó el relato, muy bien llevado y el remate del final certero. Seguí el enlace para conocer mejor al pobre Héctor. Muy bueno!!Tno de mis escritores favoritos: Onmi!!
Besos

Sol dijo...

Un relato genial...!!!
Mientras leia imaginaba mi propio final, claro esta, el tuyo es genial, mucho mejor, el mio habia pensado que al ser alergico al latex y con esa fobia que habia desarrolado, pense que habia envuelto su corazón de latex por miedo a enamorarse y a vivir de una vez por todas la vida como debe ser...
Bueeeeeniiiisimo!!!
Besos llenos de luz para ti cielo!!!
Buen finde!!!

LA CASERA dijo...

¡¡QUE VIDA MÁS PERRA!!
VES! YA TE LO HE DICHO, VENGO DE "NUNCA ME GUSTARON LOS CUENTOS DE HADAS".
ASI LE FUE AL SEÑOR JACKSON, AUNQUE NO TENGA NADA QUE VER CON ESTE RELATO.
PUES COMO ESTO, TODO, NO VOY PORQUE ME VAYA A MATAR EN ACCIDENTE, NO VOY PORQUE ME VAYA A PILLAR UNA TORMENTA, NO VOY PORQUE ME VAYA A CAER UNA BOMBA, Y SALE A COMPRAR EL PAN Y LE LE CAE UNA TEJA Y LE MATA.
VERDAD? MI QUERIDO ONMINAYAS.

loose dijo...

Jejeje...Ya te vale, niño...
Ainssss....las fobias, pero qué malitas que son, hasta el punto de obsesionarnos y no poder disfrutar de una vida plena.

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"Sin duda es el paradigma de la amenaza, en el que habita con toda intensidad la pérdida de control"
(Roberto Aguado, "SOS...TENGO MIEDO A TENER MIEDO")

Besines.

Onminayas dijo...

Hola, Mercedes.

Aunque este relato es en realidad una idea que tenía aparcada en borrador desde hace tiempo, sí que es cierto que coincide en ámbito temporal que la reflexión que nos expones en tu comentario.

Gracias por tu visita. Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Buscador.

Jajajaja... Tienes razón: realmente usó demasiada protección, pero ya ves que finalmente no le sirvió para nada.

Ciertamente tengo menos tiempo del que quisiera, pero son rachas laborales.

Abrazo!

Onminayas dijo...

Hola, Perikiyo.

Siempre es mi intención reservar la mejor sorpresa para el final. Aunque también es verdad que seréis vosotros quienes realmente os sorprendáis o no. Y esta sí que es mi personal sorpresa.

Un abrazo.

Onminayas dijo...

Hola, Lizzyh.

Ya he estado en tu blog y he leído lo que te pasaba, lo cual siento de corazón. Pero no entiendo como puedo ayudarte. Cuando se calmen las cosas y te puedan arreglar el desperfecto ya me comentas. Siempre tienes mi apoyo.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Fabia.

Gracias por la generosidad que tienes en los elogios que me dedicas. Me alegra mucho que te haya sorprendido el relato.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Silvia.

Ciertamente, cuando observamos a nuestro alrededor la desvirtuada vida de algunas personas, es cuando nos damos cuenta de que no podemos quejarnos de la nuestra. Espero que te guste el otro relato.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Gabi.

Me alegra de que te hayan gustado los dos relatos. En éste de hoy me pareció interesante retomar la figura de “Héctor”, un pobre hombre digno de toda lástima, ya habrás comprobado.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Sol. Bienvenida, y gracias por tu visita.

Pues ahora que lo dices, no hubiera quedado nada mal tu otra versión de los hechos. Sólo que cuando escribí éste se ve que me había levantado con el pie izquierdo en lugar de con el derecho. Pero tomo nota de tu idea para el próximo. O lo escribes tú, jajajaja...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Reme.

Es verdad que a veces andamos de acá para allá, en un completo sin vivir, y no sabemos darnos una oportunidad para poder disfrutar de los cuatro días que pasamos por este mundo. Así que vete vistiendo deprisita que vas a llegar tarde a la boda, jajajajaj....

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Loose.

No tengo que volver a repetirte lo que me alegra verte de nuevo en forma. Vamos a disfrutar de esa vida plena, subiendo los escalones como bien nos has enseñado, y dejemos aparcadas las fobias y los días nublados para leer sólo en los relatos...

Besines.
(Buena cita la que me regalas hoy, más que acorde con el tema).

Silencios dijo...

Yo tenia un amigo que tenia bacilofobia, y debo decir a su favor, que a mi me encantaba ir a su casa, pero tela !!!

Eres un magnifico escritor, el relato me ha cautivado desde el principio.
Mis Felicitaciones.

Besitos ..

Onminayas dijo...

Hola, Silencios.

Ciertamente, me abruman tus palabras... Más que nada porque soy consciente de no ser un buen escritor. En todo caso llámame creativo o ingenioso pero, muy al contrario que tú, nunca buen escritor. Mi pluma siempre se limitará a perfilar trazos en blanco y negro: la tuya, además, los inundará de color.

Besos.

Gala dijo...

Muy bueno tu relato, si señor.
Increible final,jajaja.
Pobre hombre con lo que le habia costado volver a la normalidad...

Gracias por tu visita.

Besos

laMar dijo...

Como siempre genial relato ¡Si es que enganchas! Me encantó, y el final ... perfecto. Continué con la lectura de Héctor para empaparme bien del personaje. Onminayas eres fantástico.
Un abrazo enorme y devoto

iliamehoy dijo...

Sencillamente genial; me levanto y aplaudo. No se me ocurre casi nada más.
bueno si, una exposición impecable, con buen ritmo y sorprendente final.
Una sonrisa

Elena dijo...

Eres... increíble.
Me ha encantado este relato y sobre todo, sobre todo el final, que es de los que a mí me gustan.

Te dejo toda mi admiración y cariño y un beso muy grande.

Felix Casanova Briceño dijo...

Magnífico relato y mejor blog. Un asunto de actualidad. ¿crees que en la antiguedad sucedían estos comportamientos? Yo creo que alguno habria, pero nada comparado con lo de hoy... Saludos

Darina Silverstone dijo...

jaja... cielos, me acordé de un ex novio al que no le gustaban los microbios... aunque no reconocí esos pies, así que espero que no haya sido el cuerpo que tenía el doctor Jáimez en la plancha...

Pero quien sabe...

D.

vangelisa dijo...

Pues ha sido genial! me has tenido en vilo. Vaya final!!!!
eres bueno!!!escribiendo!
un beso

POLIDORI dijo...

Hola Onminayas,

Gran relato, me ha gustado mucho.

No he parado de acordarme de un familiar muy cercano de un@ ex.

Que tortura tener que coincidir con el en cada reunión familiar. Salía, (yo), siempre con ganas de cortarme las venas. Literal.




John W.

Felix Casanova Briceño dijo...

Gracias por tu visita. Tu perfil no puede ser más ingenioso.Por cierto, eso de Medina Azahara ¿me suena un poco a Córdoba, verdad? Casualmente es mi tierra querida del alma aunque llevo unos meses residiendo en Tarragona. No dudes en que te seguire.Un abrazo...

TORO SALVAJE dijo...

Muy ingenioso.
Bien llevado desde el principio, con interés creciente y bien rematado.

Saludos.

Onminayas dijo...

Hola, Gala.

Gracias por tu visita y sé bienvenida a este rincón. Nos leemos.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, LaMar.

¡Tú si que eres guapa!

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Iliamehoy. Bienvenida y gracias por tu visita.

¿Te falto algo por decirme? Creo que no... Yo sí que me levanto y os aplaudo por aguantarme todas estas bromas...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Elena.

Tú sí que eres increíble: aún me ando riendo cada vez que regresa a mi memoria tu historia con Misi, jajajaja... No lo puedo remediar ¿Cómo se te ocurrió lavar al pobre gato? Jajajaja.... Es una de las cosas que más odian los mininos... Otra es el error que tienen algunas personas de pretender tratarlos como a perros... Tu historia fue genial.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Felix. Sé bienvenido a este rincón.

Estoy seguro que en la antigüedad con buscarse el sustento tendrían más que suficiente. Posiblemente no cuestionarían ni las pústulas que pudieran adornarles el cuerpo.

Un saludo. Y gracias por tu visita.

Onminayas dijo...

Jajajaja... Desde luego, Darina, creo que eres la persona que ha tenido la colección de novios más extravagantes que, al menos yo, he oído relatar.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Vangelisa.

Ahora entenderás el guiño que te hice: andaba terminándolo cuando topé con tu relato sobre la alergia a los cacahuetes y me reí un montón viendo la casualidad. Por eso decidí dedicártelo.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Polidori.

Entiendo, como no, tu deseo de automutilación figurada. Empatizar contigo es el apoyo mínimo que debo de prestarte, jajajaja...

Un abrazo.

Onminayas dijo...

Hola de nuevo, Felix. Que menos que devolverte la visita y disfrutar de tu blog.

La Tierra del Califa Rojo, como se la llamaba hace años...

Un abrazo. Nos seguimos. Nos leemos, como no.

Onminayas dijo...

Hola, Toro.

Siempre un placer contar con la sabia opinión de un maestro en el ingenio.

Un abrazo.

ScrinS dijo...

jajaja, que divertido!!

Me encanta tu blog.

Un abrazo

Onminayas dijo...

Hola, Scrins.

Me agrada ver de nuevo activo tu blog... Hacía tiempo que no posteabas nada en él.

Besos.

Vir dijo...

me encantó el remate que le diste

muy bueno!!!

beso

Charlie. dijo...

Hector odiaba lo Germanes! xD

ay yo elegí una futura vida rodeada de locos y muertos :) por eso me gustó tanto la historia :D q esta muy biien escrita, con esos síntomas previos a la muerte tan bien descriptos y ese final q me hizo reir :)
la foto acorde con la ocacion, unos piesitos fríos asomandose tiernamente xD jaja ! pobre Hector, es una historia muy triste!
me mata este Jáimez!! muy bueno!

me gusta este lado chistoso de la muerte :D un beso ! q andes bien :)

Susurros Mortales dijo...

Es buenisimo, yo conoci a un tio asi y me pase el dia flipando con sus paranoias.

Al final y despues de todo se perdio una de las mejores cosas que te ofrece la vida xD

Besitos.

Srta. Bye dijo...

Que bien enlazas las palabras, Onminayas, tan bien como siempre :)

Un beso fuerte.

Malalua dijo...

¡Fantástico relato! Me ha divertido mucho. Muy buen hilo conductor hasta el final, jajaja.

Un fuerte abrazo y gracias por tu visita, así yo he podido llegar hasta este lugar repleto de buenos relatos.

Y.

Onminayas dijo...

Hola, Vir.

Ya ves el pobre hombre, para una vez que se decide...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Charlie.

Seguro que tu acumularás con el tiempo un montón de anécdotas mucho mejores que esta historia.

Un beso.

Onminayas dijo...

Hola, Susurros.

Bueno, el pobre Héctor no se la perdío: en realidad murió disfrutando de ella; sólo que fue su única vez.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Srta. Bye.

Tampoco eres tú manca cuando escribes...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Malalua, y bienvenida.

Yo también disfruté mucho cuando me asomé a tu casa. Nos leemos.

Besos.

Geles Calderón dijo...

Sin dolor..... ¡BRAVO!

Onminayas dijo...

Eres una grandísima persona, Geles. Sé que te lo dirán muchas veces a diario, pero hoy y aquí también te lo quería decir yo.

Besos a las dos.

Geles Calderón dijo...

No tantas como a ti, no soy tan popular, querido amigo. Pero gracias por verme así, saber que piensas de mi de esa forma me recompensa por los días tan difíciles que estoy pasando.

(Ella ya está en casa llena de besos, muchos de ellos tuyos).

Acuerdate de mi, ahora que tendrás menos tiempo... Besos para ti sólo.

Arwen dijo...

Saludos Onminayas y fantástico el relato, genial el final. ;)

Un saludo.
Arwen

Onminayas dijo...

La popularidad dura lo que la comida en un acuario... Tu virtud, como persona, esa sí que será indeleble.

Que descanses, Geles. Muchos más besos.

Onminayas dijo...

Hola, Arwen.

Gracias por la gentileza en tu comentario.

Besos.

Alalba dijo...

Pobre Hector, al final murió sin conocer los placeres de la carne compartida...
Onminayas genial tu relato y una de las cosas que mas me gustaen tu forma de escribir es que invitas a antecederte en lo que va a suceder y como siempre me equivoco y me sorprendes gratamente, te escribo con una amplia sonrisa.

Muaks.

Onminayas dijo...

Hola, Alalba.

Sé que sorprenderos siempre será una labor imposible; pero al menos sabed que me esfuerzo en intentarlo.

Besos.

fher dijo...

Jajajaja... coincido con Alalba... que triste morir sin otra relación fuera del látex... y lo peor es que seguramente deben haber personas con este tipo de problemas.
Excelente relato como siempre, confieso que después de los guantes yo también pensé en el condón y cuandi vi que tampoco era, me quedé perplejo.

Un abrazo

Susurros Mortales dijo...

Si bueno, pero imagino que no sera lo mismo si su pareja era cien por cien de puro latex.

Besitos.

Susurros Mortales dijo...

Otra vez aquí, vas a pensar que soy muy pesada xD. Solo quería agradecer tus comentarios, para mi es importante que te guste lo que escribo.

Es cierto me encanta leer, sin duda leo mejor de lo que escribo xD.

Esta noche me ha sorprendido gratamente encontrar uno de tus comentarios en un capitulo antiguo de Marcus, pensaba que ya estarías harto.

Muchas gracias, besitos.

Katy dijo...

Gracias Onminayas con todo el cariño nos hemos llevado uno de tus preciados tesoros como nos lo ofreciste generosamente a todos tus seguidores y lo hemos posteado con el cariño que se merece. Puedes pasar a verlo cuando gustes
Gracias una vez más y un abrazo
http://katy-parahincareldiente.blogspot.com/2009/09/obsequio.html

Rosna dijo...

Que buen relato Onminayas san , siempre convivimos con nuestros miedos desde que nacemos hasta el final de de la vida . El personaje tenia un miedo irracional , intenso , angustioso y obsesivo hasta tal punto de encontrar la muerte , usted le da un toque de humor único . Para mi personalmente una llamada de atención ... tengo que ver mis fobias...será que puedo vencerlas ...?
Uffffffff la mente tiene tantos caminos para controlarnos ...
Besos
Rosna

Onminayas dijo...

Os los podiais haber llevado todos, porque os lo mereceis.

Voy a ver vuestro post.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Rosna.

¿Quién no tiene algún miedo o alguna pequeña obsesión? Ahí andamos todos: intentando controlarlos para que no se nos suban demasiado a la cabeza, como le pasó a nuestro amigo Héctor.

Besos, Rosna. Recibirte siempre es un verdadero placer.

Leni dijo...

Mordaz¡¡¡¡¡
El punto cómico no le resta lo triste de la historia.

La soledad acabó con Hector.
Sorprendente y genial.

Un beso

Onminayas dijo...

Hola, Susurros.

Entiende al pobre hombre: después de tanto tiempo y sin conocer otra cosa para él seguramente sería como subir al cielo... de plexiglás.

Perdona que te conteste a destiempo pero tu comentario se me quedó atrás.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Fher.

Te puedo asegurar que las hay. Doy fe de ello.

Por cierto, el final primario quedaba en el condón. Pero no acababa de cuadrarme del todo. Por eso anduve fustigándome varios días hasta que la musa se apiadó de mí regalándome este final más acorde.

Abrazo, Fher. Y perdona por comentarte a destiempo pero también tu mensaje me quedó atrás.

Onminayas dijo...

Jajajaja... No pienses eso, Susurros: nunca me harto de leer, y tampoco a ti. Lo que pasa es que, como todo el mundo, no dispongo de todo el tiempo que quisiera. Por eso cuando puedo voy a tu blog y me leo los capítulos de cinco en cinco. Terminé con Drusila y he comenzado con Marcus. Aunque no puedo decirte cuándo, pero lo terminaré de leer.

Besos.

Héctor dijo...

Sigo vivo.












xDDDDDDDDDDDDDDDDD -¿por qué? De miles de nombres existentes, tenía que llamarse ese pobre hombre alérgico como yo... Muy buena historia xDD

Onminayas dijo...

Hola, Leni.

Ciertamente una tragicomedia a la antigua usanza... Pobre Héctor; espero que no haya existido nadie ni siquiera parecido a él.

Besos, Leni. Sabes que siempre agradezco tu hueco en la agenda.

Onminayas dijo...

Jajajaja... Lo siento, Héctor. Pero es que el protagonista ya venía de un anterior relato. Y cuando inicié éste se me superpuso su figura y no pude evitar retomarla.

Y me alegro de que sigas vivo, como no...

Un abrazo.

Violeta dijo...

Por fin se terminó el cálido y largo verano que ha terminado conmigo..venia a darte las gracias por tu comentario sobre las sirenas y has conseguido arrancarme la primera sonrisa al asomarme de nuevo a tu ventana..iré poniendome al dia de todo lo no leido..mientras un beso enorme navegante y gracias de nuevo por la compañia a pesar del silencio.

Noelia dijo...

Uff no le faltaba nada al pobre bacilofobia y alergía y un tantito asexuado era carne de diván el pobre!

Muy bueno tu relato!!

Cariños

Noe

Maria dijo...

Hola Onminayas:
Me decidí entrar y dar una vuelta por tu blog. Me ha encantado. El relato de hoy esta genial, estaba deseando saber como iba a acabar... pobre Hector, pero por lo que parece, mirando la parte positiva, murió pasándolo bien.
Me gustan los relatos cortos, mi hijo también tenía un blog y digo tenía porque hace un par de meses dejó de escribir. Un beso y ya pasare más veces por aqui.

cuchu dijo...

Jua jua juaaa que bueno!....me ha gustado mucho....y yo pensando de todo jajajaja no he dado ni una!

Muy bueno....

Onminayas dijo...

Hola, Violeta.

Pues me alegra que el post haya servido al menos para dibujarte una sonrisa. Prométeme que te la dejarás puesta ya para siempre...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola Noelia, y bienvenida.

Como creo recordar decía la canción de “Pedro Navaja”: “Si naciste pá martillo, del cielo te caen los clavos”.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, María. Sé bienvenida a este rincón.

Es lo único que sabemos del pobre Héctor: que al menos se murió contento.

Yo siempre he escrito relatos más largos, pero ahora me estoy acostumbrando a escribir microrrelatos. El tiempo siempre es que rige: tanto para el que lee como para el que escribe.

Una lástima que tu hijo dejara de escribir; aunque esto son rachas que todos pasamos, y si lo lleva dentro seguro que pronto lo retomará. Si todavía lo tiene abierto, aunque ya no escriba, me podías pasar la dirección para leerlo.

Besos para ti y un abrazo para tu hijo.

Onminayas dijo...

Bienvenida, Cuchu.

Se ve que te has divertido de lo lindo, de lo cual me alegro. A otro nivel, es lo que hago yo con los cuentos de tu blog. Así siempre tengo nuevos cuentos que contar.

Besos.

Amanecer dijo...

¡Ay, Onminayas, pobrecito este hombre, Héctor, que después de todo lo que llevaba pasado mira como fue a acabar! Hay personas que nacen estrelladas, es su sino.

Un besito

Carlos Oliveros dijo...

que bueeeeeeeeeeeeeeeno, en serio, no has pensado publicarlos en un libro, microrelatos, seria un pelotazo, que me gustan, me lo he leido dos veces, estaba como el calvillo en la primera lectura deseando saber el desenlace, ostras, que me gusta, ENHORABUENA, una vez mas, ademas cuando termino de leer el relato, se me queda tan buen sabor de boca y una media sonrisa que te agradezco.

Onminayas dijo...

Hola, Víctor.

Gracias, tú siempre tan considerado.

Un abrazo.

Onminayas dijo...

Hola, Amanecer.

No sufras por él, que sólo es un personaje de ficción (digo yo...)

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Carlos.

Mi libro es este blog; mis lectores vosotros... ¿Qué más puedo pedir? Gracias por pasarte a sonreír.

Un abrazo.

Maria dijo...

Hola Omninaya, (Omni) te importa que te llame así? es un buen prefijo, jajaja
Gracias por tu bienvenida, espero pasearme por aqui más veces.
El que mi hijo dejase de escribir en el blog, es porque esta escribiendo una trilogía, por lo menos ese es su sueño. Ya logró hace muchos años el premio de relatos cortos de la UNED, cuando aun no había cumplido los 21 o 22 años.
Te paso el link de su página: http://averquecojonesescriboahora.blogspot.com/ no te rias del nombre...
Un beso.

Onminayas dijo...

Re-hola, María.

Pues ahora entiendo tu pasión de madre, como no... Porque tú no tienes un hijo, tienes un portento literario. También entiendo que relegase el blog a un segundo plano: aspira alcanzar sueño de cualquier escritor, y necesita todo el tiempo del mundo. Pues seguro que verá publicada su trilogía, no me cabe la menor duda. Yo hace tres años empecé a escribir una novela que, al contrario que tu hijo, dejé relegada por el blog.

Gracias por el enlace. Y, por supuesto, puedes llamarme como te sea más cómodo. En la vida real también me llaman de muchísimas maneras, jajajajaj....

Besos.

*Sechat* dijo...

De diez para arriba: diálogos precisos y claros, un relato divertido que da un giro inesperado al final cuando uno ya cree haber resuelto el porqué de la muerte del pobre Héctor. Como siempre un placer leerte.

Onminayas dijo...

Hola, Sechat.

Si el placer que sentiste al leer esta entrada es comparable al que yo siento al visitar tu espacio, entiendo que es un sentimiento descomunal.

Besos.

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