Una mañana abrió la puerta del baño, y entró al salón. A mediodía, buscando la cocina, apareció en la terraza. Otra vez, encontró una puerta oculta en el hueco de las escaleras, que tampoco reconoció. Y se quedó encerrado allí dentro, sin saber cómo, durante horas. La cosa empeoró, cuando empezaron a manifestarse extrañas presencias, que se desplazaban sin rumbo por la casa. Todo esto tan terrible que os cuento sucedió. Sí. Y le llaman Enfermedad de Alzheimer.
