El Tiempo Del Mar

 

Aunque ya no vive cerca, Ella acude cada domingo temprano hasta la playa. Camina despacio, con las manos en los bolsillos de su abrigo abierto: el paseo le ocupa casi una hora. No busca recuerdos -eso, al menos, se dice a sí misma-, pero siempre se detiene en la misma cala, y pierde su mirada en el agua. Allí fue donde se vieron por ultima vez, y Él le dijo que se marchaba. No discutieron: solo se quedaron mirando a lo lejos, más allá del mar, que fue el único testigo de sus palabras.

Hoy el cielo está gris y el agua calma. Antes de irse, dibuja un corazón con el pie en la arena. Y una ola lo borra enseguida, como si quisiera ayudarla.