La Muchacha Que Atrapa Amaneceres (Los Invisibles VIII)

  

 

 Ella llega al parque cuando la noche ya bosteza, y el cielo va transformando su negro profundo en un gris lívido, justo antes de que se apaguen las farolas. La Muchacha Que Atrapa Amaneceres se sienta con sus acuarelas y dibuja el horizonte en tarjetas de cartón, captando justo el momento en que el sol aparece por detrás de la iglesia mayor. Vende los dibujos por la voluntad, a la gente que va deprisa por la vida y no disfruta de la belleza al tener que madrugar. Dice que en sus dibujos captura la calma del Alba: la que se perdieron los que no saben mirar.

Con un lápiz fino, en la esquina de cada dibujo, escribe una frase corta, como si fuese un anhelo para regalar: «Que hoy te den un abrazo», «Que se ilumine tu día», «Que recibas esa postal»... 

Yo creo que son deseos que alguna vez pidió para sí misma, y que la vida no le quiso dar.