La Esperada Reunión Familiar

  


Cuando cocinaba, mi madre siempre ponía el corazón en sus guisos. Por eso utilizaba la mejor materia prima que encontraba para elaborar las recetas que, a lo largo de varias generaciones, había heredado de su familia. Aunque en casa, todo aquel empeño solo lo apreciaba yo: papá siempre encontraba alguna estúpida excusa para no acompañarnos a la mesa.

Hoy, mamá ha preparado un estofado de carne peculiarmente exquisito: su intenso aroma ha inundado cada rincón de la casa desde el amanecer. Mientras saboreaba el guiso, noté que algo consistente había chocado contra mis molares. Cuando lo escupí con discreción sobre una servilleta me quedé sobrecogido al descubrir una alianza matrimonial con la fecha grabada de la boda de mis padres; justo cuando mi madre me guiñó un ojo desde el extremo de la mesa mientras me susurraba:

—Disfruta de este momento irrepetible, hijo mío: tu padre, después de muchos años, por fin se ha dignado a compartir el almuerzo con nosotros.

 

Comentarios

  1. Y además la comida salió tirada de precio... sólo el fuego para el estofado.
    Siempre lo llevará dentro a su padre... al menos durante unos días...

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    1. Hola, Toro.

      Muy aguda tu observación: al menos durante unos días lo llevará consigo... pero, a fin de cuentas, siendo su padre, la despedida será dura y por la puerta de atrás.

      Saludos Insolentes!!

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  2. Un final inesperado, magistral diría yo. Triste a l fin. Un abrazo, Onminayas.

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    1. Hola, Gil.

      Eso tienen las reuniones familiares: a veces son alegres, a veces más tristes... como la vida misma.

      Un Abrazo para ti también.

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Déjame aquí tu sueño,
y soñaremos los dos...