La Entrada Infeliz









Una entrada sin comentarios debe sentirse como un cuento infantil sin lectores; sin niños boquiabiertos, fascinados. Hablamos de la tristeza de un cuento condenado a vestir polvo, de una historia que se obliga a leerse a sí misma, en un bucle interminable de dolor, sin que llegue a encontrar nunca su eterna página final. Hablamos de la muerte en vida de la palabra...

Así deben sentirse estas entradas en un blog. A veces, desde mi cama, las intuyo suspirando en la noche; a veces, incluso, me ha parecido escucharlas sollozar...

P.D. Estaré ausente unos días... Aunque no es la política habitual de este blog, voy a dejar la moderación de comentarios aparcada hasta mi vuelta. Así, arropada por vuestros bellos sueños, mi entrada se sentirá acompañada mientras aguarda mi regreso. Cuidádmela mucho; y gracias a todos, de corazón.