El Eterno Dilema Entre El Ser y El Estar








Cada una de las palabras que cohabitan en nuestro vocabulario goza de una entidad social propia. La vida en soledad de cada término debería acabar enriqueciéndose cuando decide coaliarse para constituir una frase. Y llegados a este punto, conformada ya la oración, sería sensato pensar que el valor intrínseco que cada palabra aporta individualmente para tal fin pudiera verse alterado en pro del bien común de la estructura finalmente constituida. Por este razonamiento lógico, la disyuntiva lingüística entre un no y un no sé debería de marcar siempre la diferencia dialéctica entre un monólogo y un diálogo.

Pero esto era algo que nunca habían entendido en aquella casa de locos. Quizás porque habían cursado sus estudios en la rama de ciencias; o tal vez porque ni lo habían hecho. Y así rodaban las cosas.