No son héroes, ni pretenden serlo. Jáimez y Calvillo son las dos caras de una misma moneda desgastada por el asfalto, la mala suerte y los casos a los que nadie más quiere meter mano. Si buscas investigadores de guante blanco, te has equivocado de sitio. El Inspector Jáimez es el contrapunto pragmático de esta pareja. Si el mundo fuera un cuadro, Jáimez sería el marco: sólido, algo tosco y siempre presente para que nada se desmorone. Tiene la paciencia de quien ha visto demasiada sangre en su trabajo y sabe que la verdad no suele ser brillante, sino de un color pardo, como el barro. Es el que mantiene los pies en el suelo cuando el caso se vuelve turbio.
Calvillo es nervio, pura expresividad: con sus gestos de asombro o desprecio marca la diferencia. Si Jáimez es el marco del cuadro, él representa las pinceladas rápidas y cargadas de textura. Es impulsivo, a veces teatral, y posee esa intuición visceral que solo tienen los que viven con el miedo pegado a la piel. Su mirada siempre busca lo que los demás pasan por alto, aunque a veces eso signifique mirar directamente al abismo.
(1) Los Casos de Jáimez: Microbiofobia: Aparece el cadáver de un hombre cuya vida fue una huida
constante de los gérmenes. Jáimez y Calvillo deberán desentrañar cómo
alguien que nunca tocaba nada terminó siendo víctima de un contacto
mortal.
(2) Los Casos de Jáimez: Muerte Súbita: Un hombre sano cae fulminado y la ciencia lo etiqueta como una muerte natural más. Sin embargo, tras la aparente sencillez del caso, se esconde una verdad que la medicina forense no ha conseguido explicar.
(3) Los Casos de Jáimez: Violación: Un cuerpo semidesnudo y golpeado en mitad de la sierra cordobesa activa todas las alarmas de un crimen atroz. Lo que parece una agresión brutal obligará a Jáimez a reconstruir un rompecabezas donde las apariencias engañan a cada paso que da.
(PRÓXIMAMENTE...)
(4) Los Casos De Jáimez: El Cisne Mudo: Un gran tenor aparece muerto sobre el escenario, rodeado de un sugerente polvo blanco y un cisne de porcelana roto. Jáimez deberá descubrir si la asfixia del artista fue un crimen pasional o el resultado letal de su propia obsesión perfeccionista.
(5) Los Casos De Jáimez: La Colada Imposible: El cuarto de pilas de un bloque de pisos se convierte en la escena de un suicidio ritual... o eso cree Calvillo al ver el cuerpo de un archivista meticuloso junto a una colada completamente decolorada. Un enigma químico marcará la diferencia entre la vida y la muerte.
(6) Los Casos De Jáimez: La Lámpara Asesina: Un famoso escritor de thrillers muere electrocutado por una lámpara que ni siquiera estaba enchufada a la pared. Jáimez tendrá que demostrar que la avaricia y el silencio pueden ser mejores conductores de la electricidad que el propio cobre.