Ni son héroes, ni tampoco pretenden serlo. Sin embargo, Jáimez y Calvillo son las dos caras de una misma moneda, y se afanan en patear el asfalto intentando resolver los casos a los que nadie más quiere meter mano. Si buscas investigadores de guante blanco, te has equivocado de lugar.
El Inspector Jáimez es el contrapunto pragmático de esta pareja. Tiene la paciencia de quien ha soportado demasiada sangre en su trabajo y sabe a ciencia cierta que la verdad no es al cien por cien brillante, sino de un color parduzco: como el barro que a veces la contiene. Es el que mantiene la calma cuando el caso se vuelve enrevesado.
Calvillo es puro nervio: con sus gestos viscerales marca la diferencia en cada investigación de equipo. Es impulsivo, a veces bastante teatral, y posee esa intuición propia que solo emana de los que viven con el miedo a flor de piel. Su instinto siempre lo empuja a buscar lo que los demás suelen pasar por alto... aunque a veces eso signifique mirar directamente al abismo.
(9) Los Casos De Jáimez: La Fiebre Del Oro.- El hallazgo de una joven muerta por una imposible hipotermia en su cocina rodeada de papel de aluminio descoloca a Calvillo, que sospecha un misterio sobrenatural. El Inspector Jáimez aplicará la lógica científica para demostrar cómo la ignorancia y un peligroso tutorial de Internet pueden convertir la codicia en una trampa mortal.
(10) Los Casos De Jáimez: El Abrazo Del Rey.- Un criador de reptiles retirado aparece ahogado en su salón por una enorme boa constrictor. Aunque todos dan por hecho que el animal es el culpable, Jáimez intentará demostrar que las apariencias engañan y que la muerte no ha sido por un un ataque animal.
(11) Los Casos De Jáimez: La Mancha Del Pecado.- Un conocido empresario amanece muerto en su despacho bajo extrañas circunstancias y con una misteriosa marca negra tatuada en su frente. Aunque todo apunta a un enigmático ajuste de cuentas, Jáimez intentará razonar el por qué de sus dudas.
(12) Los Casos De Jáimez: El Último Moldeado.- La clienta habitual de una peluquería fallece sentada bajo uno de los secadores de casco. Aunque todo apunta a un despiadado sabotaje eléctrico, Jáimez no lo tiene tan claro como Calvillo y va descubriendo pistas bastante clarificadoras.
(13) Los Casos De Jáimez: El Tinto De La Última Voluntad.- Un anciano aparece muerto mientras almorzaba en el salón de su casa. Para Calvillo, la escena sugiere un brutal degollamiento, por lo que enseguida se apresura a especular sobre teorías conspiranoicas. Jáimez, desde su punto de vista, prefiere pensar que a veces las circunstancias no siempre responden a la mano de un asesino.
(14) Los Casos De Jáimez: El Cálculo Letal.- La misteriosa desaparición de un rico contratista en una obra recién hormigonada apunta a un asesinato. Pero el Inspector Jáimez solo necesita recomponer algunos cabos sueltos para demostrar que la desconfianza y la física pueden ser un cóctel mucho más mortífero que cualquier ejecutor humano.
(15) Los Casos De Jáimez: El Fantasma Del Secadero.- Un hombre aparece colgado boca abajo en un secadero abandonado y el curioso hecho desata las sospechas de Calvillo sobre un macabro ritual. Sin embargo, el Inspector Jáimez recurrirá a la lógica forense y a la observación para demostrar cómo la avaricia, la torpeza pueden ser más letales que cualquier secta que se precie.
(16) Los Casos De Jáimez: El Misterio En El Mirador De La Sierra De Aras.- El hallazgo de un inspector de Sanidad muerto en un mirador con una perforación en la sien desata las alarmas de Calvillo, convencido de un ajuste de cuentas. Sin embargo, el Inspector Jáimez demostrará cómo algo más simple sumado a altas temperaturas puede desencadenar un fatal y absurdo desenlace.
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Déjame aquí tu sueño,
y soñaremos los dos...