Era el plan sorpresa para celebrar su aniversario. Así que de pronto, sin saber de dónde, Él sacó un preservativo de neón que brillaba en la oscuridad, y lo blandió como si estuviesen en un concierto de K-Pop.
Ella, que lo miraba desde la penumbra entre sorprendida y horrorizada, sentenció:
—Cariño, para que me encuentres el punto G son imprescindibles mis indicaciones y tu paciencia; de nada sirve que señales la entrada con una baliza, por muy homologada que esté.
