Cuando te vas
no queda silencio,
queda una luz tenue
que no estaba antes.
No ilumina nada,
pero aclara todo:
las dudas,
la discreción de los rincones,
los pensamientos que se esconden
cuando se despliega el día.
Es una claridad ínfima,
diminuta, casi tímida,
pero lo suficientemente tajante
como para recordarme
que tu presencia no termina en tu cuerpo,
sino en lo que dejas,
en lo que permanece,
cuando ya no estás.
no queda silencio,
queda una luz tenue
que no estaba antes.
No ilumina nada,
pero aclara todo:
las dudas,
la discreción de los rincones,
los pensamientos que se esconden
cuando se despliega el día.
Es una claridad ínfima,
diminuta, casi tímida,
pero lo suficientemente tajante
como para recordarme
que tu presencia no termina en tu cuerpo,
sino en lo que dejas,
en lo que permanece,
cuando ya no estás.
