A las tres de la madrugada, el subwoofer faríngeo del bebé lo terminó despertando. Cuando llegó medio zombi hasta la cuna, descubrió un reactor biológico detonado. Entre toallitas y maldiciones, juró que este iba a ser el último crío que engendrara. Cuando acabó de limpiarlo y de extenderle la crema, le puso un nuevo pañal. Exhausto, el pequeño le sonrió, extendió su manita, le cogió un dedo y le regaló su primer papá... revolcando de golpe todos sus rigurosos argumentos.

Jaja... Muy cierto!! Un abrazo.
ResponderEliminarHola, Gil.
EliminarEl que este libre de pecado, que tire la primera piedra.
Saludos Insolentes!!
Es que esa palabra es mágica cuando la pronuncia un hijo.
ResponderEliminarAnte esa palabra se derrumban todas las murallas .
Hola, Toro.
EliminarEstoy absolutamente de acuerdo contigo. De hecho, es la maniobra de chantaje emocional más efectiva del mundo. Ni siquiera "Abracadabra" puede generar tanta magia.
Saludos Insolentes!!
Pobre hombre, se quedó desarmado para una temporada... Mira que me he reído con el subwoofer!!!!
ResponderEliminarHola, Verónica.
EliminarNo creo que le durará tanto: como mucho, hasta el siguiente desembarco...
Saludos Insolentes!!
Jajaja, eso es así, lo desarmó con su "pa pá"
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola, Sara.
EliminarAsí es y así ha sido siempre: nuestros hijos hacen lo que quieren con nosotros.
Un abrazo.