La Falsa Esperanza

 

 

Cuando desapareció Michu, abracé al monstruo que vivía en mi armario para que me consolara. Y él me susurró al oído:

—No llores por tu gato, pequeña. Tengo una sorpresa para ti: pronto te reuniré con él.

Y así fue: me devoró.

Pero lo hizo con amabilidad, a bocados lentos, con mucha ternura.

 

Comentarios

  1. Un monstruo tierno y amable que cumple con su tarea sin causar sufrimiento innecesario. La prueba es que la protagonista puede contar su historia una vez devorada.

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    1. Hola Joselu.

      Muy aguda tu apreciación. Pero era tal la amabilidad del Monstruo que, en realidad, el festejo duró varios días... Esto es solo el prólogo, para ir "abriendo boca": luego escribió varias entregas más.

      Saludos Insolentes!!

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  2. Bueno, hay monstruos que devoran con sutileza y ternura, de tal manera que hasta parece un alivio al sufrimiento.
    Impresionante!!
    Saludos de dulce anís estrella.

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    1. Hola Sara.

      Lo que más me gusta de escribir es la libertad que cada lector tiene para reinterpretar la lectura. Me ha encantado tu punto de vista.

      Un abrazo!

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  3. Qué voracidad, y qué delicadeza, la de ese monstruo.
    Estoy mirando mal mi armario...

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  4. Hola Toro.

    Si te digo la verdad, era un mal bicho... Pero tenía un noséqué que se hacía querer.

    Gracias por pasar!!

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  5. Jolines con el monstruo que vivía en el armario, menudo susurro, y además lo llevó a la acción.

    Muy buen micro.

    Un abrazo.

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  6. Hola María.

    Los problemas para acceder a una vivienda también existen para los monstruos: por eso empiezan okupándote el armario y terminan comiéndote por los pies... literalmente.

    Saludos Insolentes!!

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