Este microrrelato participó en Las Palabras Encriptadas de Calados hasta los versos.
En mano firme, la afilada hoja refulgió su plata bajo aquel sol de justicia, antes de calar en profundidad el palpitante cuello de la víctima; justo hasta su empuñadura. El cuerpo malherido, colgando cabeza abajo de la rama de un árbol, comenzó a convulsionar anárquicamente mientras la sangre fluía a borbotones de la degollada garganta; como un vivo aspersor de muerte. En mitad de la nada, el muchacho retrocedió unos pasos hacia atrás, y dejó caer el arma al suelo. Allí, sin apartar la vista del cadáver, fue a tragarse su propio vómito.
Hubiese sido más piadoso apuñalar directamente el corazón; y lo sabía. Pero todo el clan miraba, y tenía que obedecer las órdenes: el patriarca no quería que nada fallase en su bautismo de fuego, aquella tarde de noviembre que inauguró la primera matanza del cerdo del año.
Hubiese sido más piadoso apuñalar directamente el corazón; y lo sabía. Pero todo el clan miraba, y tenía que obedecer las órdenes: el patriarca no quería que nada fallase en su bautismo de fuego, aquella tarde de noviembre que inauguró la primera matanza del cerdo del año.

Hola Onminayas, ya se que es la época de la matanza, pero la sangre no me va nada, soy hiper-sensible. Está muy bien tu microrelato, genial como todo lo que escribes pero mucho "ketchup" para mi. Me supera :)
ResponderEliminarBesos
¿Y que tal, ganó? Muy buen micro-relato.
ResponderEliminarSaludos cordiales,
Hasta pronto, Omni.
Hola, paso desenadote feliz del cariño y la amistad y dejandote unn fuerte abrazo
ResponderEliminarhola!!!
ResponderEliminarque bueno! la foro de dejame entrar combinada con el texto
contenta de leerte nuevamente
beso
"Pobre es el hombre cuyo placer depende del permiso de los demas". No recuerdo quien lo dijo.
ResponderEliminarLo que si me viene a la mente es, como a veces, por seguir el mandato de los padres, superiores y hasta algunas amistades,
Dejamos de ser nosotros para contentar y conformar al resto.
Impecable relato y excelente la descripcion de la sensacion del joven.
Me encanto! Sigues maravillandome con tus escritos. Cada vez mas. :)
Un beso o 2!
Bueno Onminayas, genial relato como ya está confirmado. Y yo acabo de romper una lanza a tu favor en las Palabras Encriptadas y es que he recordado súbitamente que cuando me enviaste el relato, ocultaste un fragmento y me retaste a desvelarlo and I'dont know!!!...ja,ja,ja....la propia guardiana de la clave desarmada ante este encargo...ja,ja,ja...así que de nuevo enhorabuena y ha gustado mucho, mucho y no es para menos. Buena literatura Onminayas, me quito el sombrero.
ResponderEliminarMuchos besos y feliz lunes!! ;P
Arwen
Una experiencia impresionante... Impagable.
ResponderEliminarPara lo bueno y para lo malo.
John W.
Y nos has ahorrado los gritos.
ResponderEliminarTodavía recuerdo con pavor mi primera matanza.
Muy bien llevado el relato, negra sensación hasta el último momento.
Saludos
Muy bueno Onminayas. Como siempre has dado licencia a la sorpresa final. Eres un hacha.
ResponderEliminarBesos.
¡Ah!, ya voté por ti en el concurso de relatos. No por ser amigo, sino porque de verdad lo mereces.
Algo va mal en esta sociedad cuando alguien que lee tu -estupendo- texto lo que va imaginándose según lo lee es el asesinato de una persona :))
ResponderEliminarSaludos.
Un corte magistral, afilado, una terrible forma de perpetrar lo que de nosotros se espera.
ResponderEliminarUna sonrisa
Esta vez, cuando empecé a leer, me imaginé que era un animal... como soy del campo, algo se de estas cosas...jajajaja Muy bien escrito!
ResponderEliminarUn abrazo grande
Hola Onmi!! Excelente con un final acorde. Me gustan mucho los microrrelatos. Soy admiradora de los genios del cuento que lograron en pocas palabras describir una situación sin salirse de la técnica del cuento. Sos muy bueno escribiendo estos microrrelatos.
ResponderEliminarBesosssssss
Plas plas plas...te aplaudo...magnifico...en pocas palabras,enganchas,atenazas y....das al final respiro.Hurray...un abrazo
ResponderEliminaraisss... que pena no haber podido participar en el criptex... pero desde luego es de los más macabros que he visto (desde aquel disparo en la cabeza de Zoscator)...
ResponderEliminarGran acierto el de Abismo!... y mucho más el tuyo, Onminayas, por este relato tan espeluznante (aunque al final sea un cerdo, a mí se me ha puesto la piel de gallina)
Abrazs
Tremendo encargo uff y estupendo microrelato no hace perder detalle en su contenido de lo que se quiere mostrar.
ResponderEliminarMe gusto! te felicito esta buenísimo.
Es tuyo?
Un abrazo
En algunas comunidades, sobre todo en el campo cuando el niño-adolescente ya participaba del carneo (así le decimos acá) era como una forma de entrar al "círculo" de los adultos.
ResponderEliminarUna situación que en algunas regiones aun hoy es cotidiana, pero no por eso deja de ser dolorosa, a veces más para el animal que para el propio cerdito.
Un abrazo
aiii pobre cerdito!! Ya estoy de vuelta despues de un finde tranquilito, feliz semana onmi!!
ResponderEliminarBesitosssss
Como de costumbre, una maravilla. Me encanta como juegas, nos conduces hacia un final, y, sin darnos cuenta, nos lo cambias de improviso.
ResponderEliminarUn beso
Hola, Katy.
ResponderEliminarEntonces entiendo que tú en tu cocina jamás harás un chuletón vuelta y vuelta, jajajaj...
Besos.
Hola, Pluma.
ResponderEliminarNo, no se trataba de ganar nada... Es una especie de juego donde se aporta un relato sin descubrir el final. Son los lectores los que tienen que adivinarlo mediante preguntas en sus comentarios. Desde aquí lo recomiendo, es muy divertido. Es todos los domingos a las 21.00 horas, y dura hasta que se resuelva el enigma.
Besos.
Hola, Solo de Interés.
ResponderEliminarIgualmente, te deseo todo lo mejor...
Besos.
¡Viiiiiiiiirrrrr! ¿Ya estás de vuelta? Como me alegro por ti, y egoistamente por todos tus seguidores; en cuanto termine de contestar esto me paso a visitarte a tu blog.
ResponderEliminar¡Muchos besos!
Hola, Eleanor.
ResponderEliminarA veces es inevitable que nos debamos a los demás... Mucho más con cierta edad.
Besos.
Hola, Arwen.
ResponderEliminarEsperemos al próximo a ver si me puedo sacar esta espinita, jajajaj...
Besos.
Hola, Polidori.
ResponderEliminarSi es para lo bueno, muchísimo mejor, no cabe la menor duda.
Un abrazo.
Hola, Xibeliuss.
ResponderEliminarEste tipo de gritos aún después siguen resonando en los oídos... Si lo has vivido también lo recordarás.
Un abrazo.
Hola, Elena.
ResponderEliminarGracias por tu voto en Yeno de Blogs. Ahora ya sé que, por lo menos, no quedaré el último, jajajaj...
Hola, Manly, y bienvenida.
ResponderEliminarPor desgracias los noticiarios nos tienen a diario malacostumbrados con estos sucesos... Por eso es bueno dar un giro a los finales de vez en cuando, para hacerlos más digeribles.
Besos.
Me encanta sentirme tan sumamente simple, precipitada e ignorante si es por aquí. Deja un sabor muy agradable en los ojos.
ResponderEliminarUn beso fuerte.
Hola, Iliamehoy.
ResponderEliminarQue conste que si de algo soy culpable es de disfrutar del producto final... Pero que no tuve nada que ver en la matanza, jajajaj...
Besos.
Hola, Eliane.
ResponderEliminar¡Tú si que sabes! Jugabas con ventaja....
Besos.
Hola, Gabi.
ResponderEliminarEs poco darte las gracias ante tanto halago.
Besos.
Hola, Sombragris.
ResponderEliminarTen por seguro que la admiración es mutua.
Un abrazo.
Hola, Xto.
ResponderEliminarTe espero en el próximo que escriba, que ya dirá la jefa Arwen cuando saldrá. Y espero que en la próxima ocasión dure al menos un día entero, jajajaj...
Un abrazo.
Hola, Vuelo.
ResponderEliminar¿Que si es mío? Demuéstrame lo contrario y me flagelo en público... (Espero que no encuentres nada parecido, jajajaj...)
Besos.
Hola, Fher.
ResponderEliminarTienes razón: es como una especie de puesta de largo para el joven... Una manera de integración en el círculo adulto.
Un abrazo.
Hola, Mar.
ResponderEliminar¿Pobre cerdito? ¿Acaso tú no has comido nunca jamón?
Besos: te deseo una buena semana también para ti.
Hola, Verónica.
ResponderEliminarMe alegra que aún os sigas sorprendiendo, aunque sea sólo un poquito...
Besos.
A mi juicio falta lo más horripilante en este descriptivo y buen relatoncriptado: el chillido del cerdo en su matanza... ¡para no olvidar!
ResponderEliminarHola, Sunrise.
ResponderEliminarPermíteme que desmienta todo aquello que dices: porque tu inteligencia te precede.
Besos, aún más fuertes.
Hola, Jose Antonio. Bienvenido.
ResponderEliminarY buen juicio el tuyo... Estuve tentado de plasmar aquella onomatopeya en el relato, pero me pareció que podía dar aún más pistas. Desde luego, para aquel que ha vivido una de estas matanzas en directo, es un recuerdo desagradablemetne imborrable.
Un abrazo.
¿Qué tal los jamones? Ya sabes lo que se dice: " del cerdo me gusta hasta los andares", jajajajaja
ResponderEliminarBesossssssssss
Me ha gustsado mucho. Siempre nos sorprendes con tus finales.
ResponderEliminarYo la matanza la llevo viendo desde que nací, anda que no aprovechaba yo para diseccionar los cerdos.....
Un abrazo
vengo de visita y me asusté de entrar a tu casa ,pero como pienso que es algo pasajero me quedo por aquí,buen blog,saludos desde Uruguay
ResponderEliminarPara mí queda flojo,jejeje, perdona si soy quisquillosa, es que aquí, aún se hacen muchas matanzas. No es más inteligente clavarle en el corazón, jajaja, imágínate, primero tendrías que abrirle en canal mientras el animal se resiste chilla, chilla muchísimo, y seguramente en la búsqueda los intestinos, muy delicados y que huelen fatal, se abrirían al rozar con el cuchillo, eso estando aún vivo, y empezaría a salir mierda por todos los sitios y el animal al convulsionar os pondría perdidos.Ten por seguro que tus acompañantes te hubieran dejado sólo, solo con ver la forma de coger el puñal, jajaja.
ResponderEliminarLo mejor es cortar la yugular, porque lleva toda la sangre, y el corazón golpea con fuerza lanzándola, es breve, higiénico y lo menos cruento posible, lo otro sería aturdirlo.
La anatomía de un cerdo no tiene nada que ver con la nuestra, aunque seamos primos, jejeje.
Espero no molestarte, ya sabes que siempre disfruto leyéndote.
Un abrazo
Hola, Nefertiti.
ResponderEliminarDel cerdo, efectivamente, todo... Lo único que no me gusta es la oreja: seguramente por que la única vez que la probé no debieron de prepararla bien.
Besos.
Hola, Magia.
ResponderEliminarEntonces te habrá servido para recordar aquellas clases de anatomía, jajajaj...
Besos.
Hola, Alfabeta.
ResponderEliminarNo tengas miedo... Aquí encontrarás textos muy variopintos, pero de lo más pacíficos.
Un saludo.
Sorprendente final...
ResponderEliminarMe gustan los finales sorprendentes. Y las sorpresas.
Cosas de ser una niña grande, ya sabes...
Todos tenemos nuestro momento, nuestro bautizo de fuego... ese pequeño instante en el que abandonamos (o nos vemos obligados a abandonar) el país de la inocencia.
Los niños nunca debieran tener un cuchillo en sus manos para participar en un ritual de sangre.
El pequeño de tu historia piensa por un instante que debería haberlo hecho de otra manera, pero no podía defraudar al patriarca, ni a su clan. Tal vez ni a si mismo.
Supongo que en ese mismo momento traspasó el umbral de la vida y dejó de ser un niño. Supongo que mientras vomitaba fue consciente de que nada sería igual...
Ay, siempre me acabo poniendo trascendente. No tengo remedio...
Mil besos de chocolate y nata.
Hola, Mimí.
ResponderEliminarPor lo que me cuentas seguramente entenderás mucho más que yo de esto, que de animales, y particularmente de cerdos, sólo entiendo gastronómicamente. Cuando era pequeñito mis tios tenían en el pueblo una gran empresa de matanza, y tengo algún vago recuerdo de aquella, pero sólo alcanza a cerdos ya muertos.
No obstante te diré que, como suelo hacer para otros, me documenté para escribir este relato. Es de lógica que seccionando la alguna arteria principal la muerte tarde mucho más en aparecer que si se produce el apuñalamiento directamente en el corazón. Por eso en el relato puntualizo que "sería más piadoso" hacerlo así...En ningún momento dije inteligente, sino como ya te digo, piadoso: por lo rápida que se produciría la muerte. En esto no existen diferencias entre los humanos y los cerdos, fisiológicamente hablando. Por otro lado entre el corazón (francamente localizable) y los intestinos media un considerable espacio, amén del órgano hepático. Lo inteligente, por supuesto, es seccionar la arteria, pues lo lógico es buscar el aprovechamiento de toda la sangre para la posterior producción de las morcillas. Si se apuñala el corazón la muerte se produce instantáneamente, pero la sangre quedaría toda prisionera en su propio torrente circulatorio donde acabaría coagulándose.
En algunos paises sudamericanos la matanza se lleva a cabo, precisamente, apuñalando entre los espacios intercostales al corazón. Lo de darle la muerte al cerdo colgado, en lugar de encima de una mesa o directamente en el suelo, también es una realidad, pero menos habitual. Lo hice precisamente así para desviar más la atención.
Y para terminar, querida Mimí, te diré que ni te considero quisquillosa ni tengo que perdonarte absolutamente nada. Cuando me refieres todo aquello seguro que lo haces desde tu experiencia personal en este tipo de cuestiones; experiencia de la que yo, sinceramente, carezco.
Besos.
Nunca pude ver una matanza, los gritos del cerdo/a se parecen angustiosamente al llanto de un niño. Después de leer tu fantástico relato me niego en redondo a presenciar ninguna
ResponderEliminarUn abrazo enorme
¡Uf! Que susto, he estado toda la lectura con gestos de sorpresa y repugnancia, y llegado al final, una sonrisita en mis labios. Que manera de tenernos enganchados al relato, mas conseguida. Me gusto mucho, Un abrazo Onminayas.
ResponderEliminarIntrigante, tenebroso y real como la vida misma.
ResponderEliminarOnminayas, estoy segura de que te vas a poder sacar la espinita...;P es muy bueno, lo leí ayer y te contesté al mail diciéndote que saldrá publicado el Domingo día 28 de Febrero, ya que este Domingo-21 entra uno de Zoscator que ya nos había hecho llegar y como los vamos publicando por orden de entrada pues eso...
ResponderEliminarpero yo creo que éste nuevo que nos has enviado se alargará en el tiempo y te curará las heridas...aunque con estos sabuesos que tenemos nunca se sabe y yo no pongo la mano en el fuego...ja,ja,ja...
Besotes. :D
Menos mal...
ResponderEliminarAunque pobre cerdo también.
Saludos.
Muy bueno Onminayas...como siempre.
ResponderEliminardeberías ser famoso por tus relatos, amí me encantan. Alguien que es capaz de sorprender cada vez como la primera "merece ser famoso"
Un abrazo
Leí por ahi arriba un comment que decia pobre del que se imagina la muerte de un ser humano... yo si me la imagine en un principio... pensba que se trataba de un bautismo al estilo de las mas locas de algunas de esas sectas que andan por ahi...
ResponderEliminarAdemas es solo un relato... un muy buen relato...
El final... obvio que me cambio todo... pero me encantó... mas alla que me encanta la carne de cerdo!!!
Un bifecito con pure de manzanas.. uyyy que rico!!!
Besos cielo, eres excelente!!!
Pff, genial, no me imaginaba el final, me ha gustado mucho, en especial para ser un micro, que suelen quedar más encorsetados. ¿Sabes ya si ganó?
ResponderEliminarUn besote, Onminayas.
Hola, Elena.
ResponderEliminarCreo que esto no es cosa de la edad... ¿Quién puede decir que no disfruta con una sorpresa? Otra cosa es que, seguramente, la vida cada vez nos sorprenda menos...
Besos.
Hola, LaMar.
ResponderEliminarDejemos entonces los preámbulos y pasemos directamente a los postres...
Besos.
Hola, Cordobesa.
ResponderEliminarBien estuvo entonces aquella última sonrisa...
Besos.
Hola, Mamuma.
ResponderEliminarHombre, lo de real, real, que se lo digan a los charcuteros...
Un saludo.
Hola, Arwen.
ResponderEliminarMe doy por enterado. Perdona no haberte contestado al email, porque acabo de leer ahora los correos que tenía atrasados. Ya te digo, en cuestiones organizativas tu eres la jefa y yo ahí no tengo nada que decir.
Besos.
Hola, Toro.
ResponderEliminarOjos que no ven...
Un saludo.
Hola, Cuchu.
ResponderEliminarDeja la fama para otros; ya me vale si consigo sorprenderte a ti.
Besos.
Hola, Sol.
ResponderEliminarEntiendo que con el enfoque que le di era inevitable que se imaginara lo que por otra parte pretendía que se imaginase... Caso contrario poca sorpresa tendría el relato. Comparto contigo las lindezas del cerdo.
Besos.
Hola, Dama.
ResponderEliminarNo, repito que no se trata de un concurso. Es una especie de juego que "Calados hasta los versos" publica los domingos a las 21.00 horas. Se trata de un relato donde cuyo final sólo conocen Arwen (la moderadora) y el autor del texto. Los comentaristas se dedican a preguntar sobre el mismo, hasta que alguno descifra el "criptex" y consigue adivinar el final. La verdad es que resulta bastante divertido. Tú, que eres una genial Cuentacuentos, deberías de participar y deleitarnos con alguno de tus textos.
Besos, Dama.
¿Te he dicho alguna vez que eres Grande!!??
ResponderEliminarTela con el niño,como escribe, ainssss
Rey mil besos enseguida me pongo al día con tus escritos.
¿Estás bien?
Sorpresivo ese cierre. Muy, muy bueno.
ResponderEliminarUn placer leerte.
Impresionante tu relato,
ResponderEliminarun placer leerte.
feliz semana.
Menudo final, ehn??....ya te vale, niño.
ResponderEliminarSe pondrían por lo menos como el "Kiko", no?...;)
Besines.
¿Queda algo para mí? ¿Ni siquiera un chicharrón?
ResponderEliminarEs curioso que la gravedad o trascendencia del acto de degollar, no dependa del objeto en sí, cerdo o persona, sino de la naturaleza biológica del observador...
Genial, como siempre.
Un abrazo, amigo.
Muy buen fin de semana Onminayas!.
ResponderEliminarUn besote de mi tecla a tu pluma (de escritor)...
Arwen ;)
Vay arelato Onmi! Es.. impactante y fresco. Me ha gustado mucho!
ResponderEliminarVoy a ver que es eso de los votos, a ver si te puedo votar oye!
Un abrazo
¡Muy buen texto!
ResponderEliminarImagine la escena y me puso la piel de gallina, los cerdos gritan de forma impresionante, parecen criaturas.
Alñejandro.
Hola, Silencios.
ResponderEliminarAhí vamos, aguantando el chaparrón, jajajaja...
Hola, Salvador.
ResponderEliminarUn honor tenerte por aquí.
Un saludo.
Hola, RMC.
ResponderEliminarUn placer compartido.
Un saludo.
Hola, Loose.
ResponderEliminarNo creas, no... Eran muchos de familia y el reparto no dio para mucho, jajajaja...
Besos.
Hola, Buscador.
ResponderEliminarEn la próxima me encargaré de que te guarden una buena orza de lomo, jajajaj...
Un abrazo.
Hola, Arwen.
ResponderEliminarTe deseo igual; y nos vemos mañana domingo.
Besos.
Hola, Como te lo digo.
ResponderEliminarGracias si me votaste; y si no también por tenerte aquí.
Un abrazo.
Hola, Alejandro.
ResponderEliminarTienes razón: dicen que, para el que ha presenciado alguna vez una matanza, ese grito es finalmente lo que permanece en la memoria.
Un abrazo.
Descrubirte si que has sido hermoso...
ResponderEliminarTu relato: otra perla más del collar de tu obra.
ResponderEliminarDesagradable.., muy desagradable es presenciar la matanza de un cerdo. Yo, de niña, fui obligada a presenciar "esa primera puñalada" en la garganta de aquel pobre animal, con el cual yo corrí por el corral de mis tias... y jamás voy a olvidar el aullido de dolor que lanzaba el pobre cerdo y mientras se desangraba lentamente, alguien movia sin parar la sangre del recipiente que habian colocado debajo de su garganta, decían que era para que no se cuajase... Agghhh.... diox! lo tengo en las "retinas de mi memoria", y hoy áun duelen.
Mi cariño para ti.
Hola Onmi:
ResponderEliminarVaya día que elijo para visitar el blog. El microrelato genial, pero el contenido... :( aunque sea la cruda realidad, fenomenalmente descrita.
Un beso
he escuchado que para los cerdos todos los hombres son nazis. no quiero imaginar muy bien la escena, no me gusta eso de las matanzas y creo que fuiste demasiado descriptivo jajaja
ResponderEliminarHola, Penélope.
ResponderEliminarMe abrumas... Gracias.
Besos.
Hola, Geles.
ResponderEliminarUna de tantas tradiciones... Aunque entiendo que no apta para cualquier edad.
Besos.
Hola, María.
ResponderEliminarAlgo inevitable para que tú puedas mantener parte de tu página de cocina, jajajaj.... En cuanto a lo otro: tomo nota, y gracias por la información.
Besos.
Hola, Claudia.
ResponderEliminarTe doy la razón: quizás he sido demasiado descriptivo... Aunque, como apuntan otros, faltaba el característico grito del cerdo. No lo puse para no dar más pistas.
Besos.
Hola Onmi!! En mi blog tengop un regalo para vos, ojalá te guste.
ResponderEliminarBesossssssss
Hola Onmi:
ResponderEliminarDespues de esto ya se donde tendré que venir para adquir materia prima para mi blog, aunque o será el único motivo de mis visitas.
Siempre es un placer leer tus relatos.
Un abrazo
Gracias, Gabi. Ya he recogido el premio; en cuanto arregle el problema técnico lo cuelgo.
ResponderEliminarBesos.
No te confies, María... Y si quieres sangre, sangre, mejor que te pases por mi otro blog, jajajaj...
ResponderEliminarBesos.
Te he dixo alguna vez que eres genial...
ResponderEliminarSeré otra culpable de que aumenten tus votos...
Muaks.
Te he dixo alguna vez que eres genial...
ResponderEliminarSeré otra culpable de que aumenten tus votos...
Muaks.
Gracias, Alalba... A ver si entre todos conseguís que al menos no quedé el último, jajajaj...
ResponderEliminarBesos.
Jooo, sabes? en mi pueblo, donde nací aún se estila lo de la matanza del cerdo pero yo no quiero ni imaginarmelo. Pobre cerdo! Y menos desde que ví Babe, el cerdito valiente...
ResponderEliminarAnimalitos...
Un besazo!
Onminayas, magnífico relato. Un cuento corto, que es lo más difícil de escribir, y con buena literatura.
ResponderEliminarPor eso te mereces tres regalos que tienes que recoger en mi blog elfogondemeg.blogspot.com, por favor.
Buenísimo relato. Besos.
Cruel para el cerdo.
ResponderEliminarCruel el hombre.
Muy bueno.
Voy a ver si sé votarte.
Un beso
No se porque me suena al fin de la inocencia... Pero muchas cosas me recuerdan a eso al fin y al cabo.
ResponderEliminarSi tenes tiempo, quizas podrias pasarte por mi blog. Yo tambien escribo "Micro relatos".
http://inocenciaenextincion.blogspot.com/
Envidiable relato. Se necesita un talento especial para trasmitir tanta intensidad y fuerza en tan poco espacio.
ResponderEliminarUn abrazo.