El Espejo Del Alma

 

 

 El meteorólogo de la tele, con una sonrisa falaz, informaba sobre el tiempo que haría durante la Semana Santa, prometiendo cielos despejados y un sol abrasador.

 Ellos escuchaban el pronóstico en silencio, a pie de cama; rodeados de sus maletas a medio hacer. Pensaban que el hombre mentía: que las nubes ya estaban descargando sobre sus propias cabezas incluso antes de salir de casa...

 Pero aun así decidieron marcharse. Al fin y al cabo, era mucho más fácil fingir que todo iba bien, perdidos entre la multitud bajo la lluvia, en el paseo marítimo... antes que reconocer que se estaban ahogando en su propio salón.