El Tonto Ritual Del Polvo Negro

  


 Cada mañana, antes de marchar al trabajo, su padre realizaba un extraño ritual: echaba un polvo negro dentro de una máquina que hacía mucho ruido... Y ésta le devolvía un líquido hirviendo, igual de oscuro, el cual bebía con una extraña mueca entre placentera y penosa. Cuando un día la niña le preguntó al padre por aquel ceremonial, éste le contestó que hasta que no lo bebía no podía sentirse persona. Ella, que siempre lo había considerado una persona, no podía entenderlo.

Lo que si terminó por comprender es que lo que contenía aquella taza era como una medicina mágica, que curaba la lentitud en el despertar. Y aquel líquido hirviente y humeante de sabor amargo, era el precio que los mayores tenían que pagar para empezar con entusiasmo el día.