Las personas mayores suelen esquivarlos, haciendo como que no los ven: los valoran como parte del paisaje, como lo son las farolas o los bancos despintados del parque. Mientras aprietan el paso, pasan a su lado ajustándose la correa del reloj, fijando la mirada en el móvil o incluso atravesándolos con la mirada, como si fuesen transparentes fantasmas. Dicen que la calle es de todos, pero se olvidan de los que han tenido que hacer de ella su salón, su cocina y su lugar de descanso.
Yo, a estas personas, las llamo "Los Invisibles": mujeres y hombres a los que la vida parece haber olvidado; dueños de las esquinas y de los escombros, guardianes de las muchas heridas de una ciudad que ya nadie quiere curar.
(3) La Mujer De Las Flores Secas.
(4) El Hombre Que Huele A Naranjas.
(5) La Bibliotecaria Del Puente.
(6) El Hombre Que Solo Habla Con Los Gatos.
(8) La Muchacha Que Atrapa Amaneceres.
(9) El Hombre Que Guarda El Semáforo. (Próximamente)
(10) El Payaso Serio Sin Circo.
(11) El Increíble Paragüero Invisible.
(12) La Señora Del Abrigo Verde.
(13) El Hombre Que Camina Al Revés.
(14) La Abuela Que Guarda Los Botones.
(15) El Abuelo Que Pinta Piedras.
(16) El Pescador Que Construía Barcos De Papel.
(17) La Abuela De Las Macetas Raras.
(18) El Viejo Mendigo Del Parque.
(19) La Señora De La Mochila Rota.
(20) La Artesana De Los Juguetes Rotos.
(21) La Abuela Que Barre Las Hojas.
(22) La Costurera De La Acera.
(23) El Hombre Del Chándal Gris.
(24) La Mujer Solitaria Del Parque.
