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martes

El Crimen de Don Carolo (I)






Contaban de Don Carolo, que fue un terrateniente napolitano venido a menos por las miserias de la guerra; que se hizo su alma nómada y bohemia, y que anduvo tropezando las pocas rentas que, hasta entonces, le había permitido disfrutar con desahogo su ya menguada fortuna, hasta descalabrar la balanza y forjarse deudas que antaño nunca tuvo. Contaban también cómo, burlando justicia y acreedores, vino a refugiarse al pueblo, donde el azar permitió que conociera a la señora Emilia, viuda de buena dote y carnes templadas, con la que anduvo en amores; y cómo fue ésta remendando, tal como se sucedían, todas sus calaveradas. Fallecida Doña Emilia de sufrimientos –que asemejaban más a una tisis que a tales- heredó el Italiano sus bienes y tierras, envejeciendo con ellas el pellejo, más no el carácter descomedido y su falta de juicio, que fueron, muy al contrario, acrecentándose con los años.

Cierta noche, como la nieve se cobija en los chopos, llegó el viejo hasta su casona buscando el calor robado por el invierno… Y nunca más se le vio traspasar el portón que franqueaba la entrada. Adivinaron algunos en este hecho, que la insensatez cedió a los años y al frío, y que, amedrentado el anciano, vino a recluir sus huesos entre el cálido abrigo de aquellos sombríos muros. Otros más aventurados imaginaron que Don Carolo, temeroso del acecho de la Traidora, acordó un pacto con el maligno -¡líbrenos Dios!- , entregándole su alma a cambio de vida eterna.

Cayó en el olvido aquel insólito hecho, hasta bien pasados algunos meses en que fueron sucediéndose extrañas desapariciones de jóvenes doncellas. Tamaños escándalos contribuyeron de nuevo a avivar las caprichosas mentes de los rústicos lugareños, que no tardaron en reconocer a un chupador de sangre en el pobre anciano. Encaminando aperos de labranza y rencores contra sus carnes, dieron muerte a Don Carolo de la forma más inclemente que imaginar usted pueda. Y todo ello, a pesar de que jamás llegó a encontrarse cadáver alguno que pudiera inculparlo en aquellos desdichados hechos. Unos peregrinos, conmovidos ante tan tremenda suerte, sepultaron sus restos cerca del camposanto de la villa.

Y hubiera concluido aquí, señor Armando, el fatal desenlace del napolitano. Pero, de unos meses hasta ahora, cuentan los más recelosos del lugar cómo extraños ruidos en la vieja casa han llegado a perturbar la quietud de las noches en el ya sosegado pueblo. Y piensan los hombres que su espíritu, clamando venganza, ha vuelto de la otra vida, para que la paz no reine en ésta.

Mas usted, que es hombre culto y de buen entender, comprenderá que tales desatinos son más producto de conciencias inquietas que de siniestros duendes.

Las llaves están a su disposición para cuando guste recogerlas. Y esto fue todo, señor Armando. Que Dios le proteja con salud durante muchos años. Muy agradecido por siempre, queda suyo:


Emilio Cárdenas






(Continúa en El Crimen de Don Carolo (II))




40 comentarios:

LaMar dijo...

Estupendo primer capítulo de lo que promete ser un gran relato! Onminayas es fantástico tu dominio de la lengua y la descripción, es como volver a leer a nuestros queridos clásicos.
Ahhhhhhh! tendré que esperar al segundo capítulo, aquí me dejas, mordiendome las uñas mientras espero.
Un abrazo enorme.

Vir dijo...

me pareció original y atrapante
sinceramente no lo conocía y fue una sorpresa más que agradable
para cuando el II?
beso grande

Dama Blanca dijo...

Wow, ¡es increíble! Tienes una forma de narrar que atrapa de principio a fin. Tengo ganas de leer la segunda parte.

Y en cuanto al final del tunel... al final siempre se encuentra, de un modo u otro, ¿no crees?

PD: Por cierto, muchas gracias por tu comentario anterior... que alguien note la ausencia de una, por el motivo que sea, siempre es agradable.

mar dijo...

Buenos días!

Pues tengo que decirte que vine anoche a visitarte, sí a horas intempestivas y pasé en silencio porque tu relato me dejó tan buen sabor de boca que quise deglutirlo en silencio.

Así que hoy vengo a decirte que espero impaciente la segunda entrega.

Me gusta como haces las descripciones, breves pero concisas, y eso hace que nos crees ese ambiente tan ameno al leerte (al menos a mí)

Te vigilo de cerca, Onm

Besos continuados, y otro y otro y otro...

loose dijo...

Almas inquietas, conciencias intranquilas, espíritus atrapados en esta vida...No aceptación, aferrándose a lo que una vez pudo ser y no fue...
Ufff...No se yo hasta qué punto será capaz nuestra energía de trascender...
Esperaré a la segunda entrega. Me dejas en ascuas, niño...

Besitos.

POLIDORI dijo...

Extraordinario e inmejorablemente escrito.

Enhorabuena.




John W.

Gizeh Wilde dijo...

Ya espero el segundo!
Has de estar bien enterado de lo mucho que llaman mi atención este tipo de historias. Bien hecho Omniayas, me encanta pasarme por aquí. Cuidate!

Carlos Oliveros dijo...

a ver cuando tenemos la segunda entrega!, ahora que tendre mas tiempo te seguire mas de cerca,
un abrazo

Leni dijo...

Impecable relato Onminayas.
Espero impaciente la segunda entrega.
Me encanta como el texto te transporta a otra época.
Me encantó leerte.

(Por cierto ,solo tengo un cerebro y a veces demasiado pequeño)

Besos

Alejandro Alfano dijo...

Muy buena historia, intriga saber cómo continuará.
Saludos.

Alejandro

Onminayas dijo...

¡Ay, LaMar! Nunca sabré como agradecerte tantos elogios... Desde luego, si es por extensión no será éste precisamente un gran relato. Pero tiene varios escenarios bien definidos y quise separarlos.

Consejo: continua leyendo a los grandes clásicos porque será allí, desde luego, dónde sacarás algo de partido.

Abrazo!

Onminayas dijo...

Gracias, Vir. Eres todo un encanto. Es raro que lo conocieses antes de que yo lo publicase. Lo contrario hubiese sido un plagio por mi parte... No, es broma. Entiendo que has podido suponer que se trata de un escrito basado en una historia real, pero sólo es una ficción.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Dama.

Realmente me alegro de tenerte otra vez funcionando al cien por cien. Y no te extrañes si te echábamos de menos: esto acaba convirtiéndose en una extraña cooperativa de sentimientos, donde cada uno está en su casa pero dios en la de todos, como vulgarmente suele decirse.

Besos.

Onminayas dijo...

Buenas tardes, Mar. Sé que viniste a visitarme tarde y a oscuras, porque además yo estaba despierto para entonces.

Espero que la continuación esté a la altura de esta primera entrega, si tanto te ha gustado.

Recibo encantado tu beso, y el otro, y el otro, y el otro... Y los convierte en besos boomerang.

Onminayas dijo...

Así es, Loose. Tu temperamental visión ha sabido captar la esencia de esta carta.

No podía ser menos, con esos dos ojazos que siempre preceden a tu arte.

Besines.

Onminayas dijo...

Gracias, Polidori.

No se puede halagar mejor en tan corto espacio.

Un abrazo. Espero poder leer algo tuyo pronto.

Onminayas dijo...

Sé que son escritos de tu gusto, Gizeh. También son del mio. Aunque mi estilo es más light, más sugerente, más de terror gótico de la Hammer films.

Un beso.

Onminayas dijo...

Hola, Carlos. Me alegro de tu retorno.

Reponte un poquito de ese pedazo de viaje que os habeis hecho y aquí te espero.

Nos leemos. Un abrazo.

Onminayas dijo...

Hola, Leni. Gracias por tus palabras.

Por cierto, jamás he dudado del tamaño ni de la dualidad de tu encéfalo. Si tú piensas lo contrario, tendrás que hacerte un scanner. Cortar en vivo me han dicho que duele.

Besos.

Onminayas dijo...

Bienvenido, Alejandro. Me alegro de que te encontraras a gusto en mi rincón.

Nos leemos.

Un abrazo.

Leni dijo...

Si que duele Onminayas.
Gracias

Onminayas dijo...

Gracias a ti, por vivir.

Besos.

Héctor dijo...

Diablos, suena a leyenda olvidada en el tiempo y narrada por una de esas personas que aparecen en tabernas junto al fuego.

Waiting for episode two!

Héctor dijo...

Diablos, suena a leyenda olvidada en el tiempo y narrada por una de esas personas que aparecen en tabernas junto al fuego.

Waiting for episode two!

mar dijo...

Pues yo tengo la cafetera puesta, si quieres ya sabes, jajaja

Lo digo por aquello de que cada uno en su casa y... que le dices a mi Dama preciosa.

Y bueno lo de si estarás a la altura, pues déjame que eso ya lo decido yo, tú escribe y rapidito que las uñas se van agotando.

Besos boomerang de mar

Vir dijo...

buena la aclaración, no pensé que era tuyo.
doble felicitación entonces!!!
beso

(sigo esperando el II)

Onminayas dijo...

Me agradó mucho la pintura que dibujaste del primer capítulo, Héctor.

Gracias por imaginar.

Onminayas dijo...

Pues te mando via express un alargador de uñas, Mar, por si a esto también le da por idem en el tiempo. Pero no lo creo...

Creo que alguna vez te dije que no me gustaba el café... Pero vaya que si no tienes otra cosa a mano, por ti me tomo lo que haga falta.

Tu boomerang me golpeó en toda la frente. Ya me he puesto una tirita.

Onminayas dijo...

No pasa nada, Vir. Los más allegados tampoco creyeron que lo fuese... Y esto si que da grima.

Besos.

mar dijo...

Jajaja, ay que estás lesionado.

(no puedo escribir jajajaja)


Seguro que me lo dijeras, por
eso tengo infusiones a elegir.

Buenas noches, Onm.
Besos de S.O.S enfermera via red

(guiño)

fher dijo...

tengo ganas de seguir leyendo!!!! jajaja....
me gustó mucho... espero ansioso la segunda parte...

un abrazo

Amanecer dijo...

A mi estas historias me dan mucho miedo, pero cuando empiezo a leerlas no puedo por menos que terminarlas. Así que esperaremos con cierto temor la continuación.

Un besito.

Elba dijo...

Que bien narrada la historia, Onminayas. Sí que es verdad que te parece estar leyendo algún relato antiguo. A ver que nos depara la segunda parte.

Besos.

Onminayas dijo...

Gracias, Fher. Pronto continuará esta misteriosa historia.

Abrazo para ti.

Onminayas dijo...

Tranquila, Amanecer: mi blog es para todas las edades (¿?). Prometo que no te asustarás más de lo preciso.

Besos.

Onminayas dijo...

Gracias, Elba por tu visita y por tus palabras. Ya pronto la continuación.

Besos.

Marisol dijo...

Un gusto haebrte leído. Te sigo. Recibe un cordial saludo desde Berlín.

Onminayas dijo...

Un placer compartido, Marisol

Nos leemos.

Besos.

Acuarela dijo...

En estos lugares quien sabe si es verdad lo que las caprischosas mentes como tu lo nombras cuentan, incluso estos ruidos que se oyen desde la vieja casa para perturbar la noche.

Neus

Onminayas dijo...

Bueno, Neus, sabes que siempre tenemos temor a lo desconocido. Es algo humano e inevitable, generalmente.

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