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domingo

Mi Amigo Willy



Foto: Hamster in hand - Keith Pomakis




Dedicado a la creativa Sechat...



Hace años tuve el capricho de comprar un hámster. Escogí, entre un tropel de inquietos algodoncitos, a un apacible roedor blanco: un macho europeo estilizado y noble, suave de pelaje y de conciencia. Me enamoré de él, la verdad. Y adquirí también una hermosísima jaula de dos pisos, último modelo, a estrenar; un lujoso apartamento dónde el animal pudiera acomodarse a placer. Mi vecina Sophie decía que Willy -que así acabé llamándole-, era decididamente tonto, porque jamás había osado morder a sus dos sobrinos -dos potenciales psicópatas-, a pesar de que en alguna ocasión que les dejé jugar con él ciertamente lo merecieran. Pero la preferencia que el roedor mostraba por el descanso diurno le salvaba, en buena medida, de un drástico destino.


Además, el animalillo parecía disfrutar con su soledad; incongruentemente se le intuía feliz, o al menos resignado en aquella cárcel de aluminio. Por eso no sé que me indujo a suponer que, al igual que nosotros los humanos, quizás también Willy necesitara relacionarse con otros congéneres de su especie. Decidí entonces abanderarme de Celestina, y opté finalmente por comprarle un pariente hembra tricolor. Acompañé al nuevo lote con una casita de plástico: sería una buena idea que ambos, dentro de la amplitud de aquel hogar, gozaran de un rinconcito más íntimo. Bauticé a la nueva inquilina con el apelativo de Rata. Sí, oyeron bien: Rata. El carácter arisco y pendenciero que mostraba con sólo acercarte a observarla no me inspiró mejor nombre. El caso es que, conforme fueron transcurriendo los días, la complicidad entre la pareja se iba haciendo más evidente: si los observabas de madrugada los veías jugando al pilla-pilla, turnándose para ejercitarse en la hámster-rueda, o transportando comida de una esquina a otra del habitáculo en sus hinchados abazones. Horas después, cuando despuntaba el alba, amanecían finalmente acurrucados dentro de su pequeña casa. Era, a su medida, una típica relación de pareja.










Todo parecía ir perfecto en aquella diminuta historia de amor... Hasta que la hembra quedó preñada. Aquel particular afecto -permitidme llamarlo así- que hasta entonces Rata había manifestado hacia Willy, tornó, para infortunio del macho, en un desapego total. Así transcurrieron dos semanas, hasta que sobrevino el parto... Y todo evolucionó, ajustándose a la Ley de Murphy, a peor. Aquel alejamiento primario desembocó en una relación agresiva y dominante por parte de la madre primeriza hacia Willy. Acumulaba aquella, dentro de su casita, todo el avituallamiento que yo les servía generosamente a diario, de manera que el hogar plástico se alzaba ahora sobre un matizado montón de variopintas semillas donde se adivinaban, con cierto esfuerzo, las crías del malogrado matrimonio. La figura paterna de Willy no tenía ya cabida en aquel hogar. De hecho, varios días antes del parto, ya había sido desalojado entre feroces mordiscos.


Un amigo veterinario me había recomendado retirar al macho de la residencia compartida antes de que se produjera el alumbramiento, pues al parecer algunos tienen la extraña costumbre de devorar a los recién nacidos. Salvando con respeto su criterio profesional, jamás hubiese imaginado eso de Willy. Sin embargo terminé sacándolo de la jaula, precisamente porque presentía que era su vida la que corría peligro, pero en ningún momento la de los demás. El ratoncillo blanco, a partir de entonces, pareció resentirse por aquella humillación. Sé que puede pareceros irrisorio, pero los síntomas que manifestaba el animal no se alejaban de aquello que pudiéramos sentir los humanos: dejó de alimentarse, la tonalidad de su hermoso pelaje comenzó a decaer, y ya no se prestaba a jugar ni sólo ni acompañado. Fue abandonándose a la apatía, hasta que una tarde murió. Le di un digno entierro, bajo el mejor de mis geranios.

Sé que tal vez a vosotros no os inmute el relato de un ratón. Pero a mí, cada vez que regresa a mi memoria, siempre acaba sobrecogiéndome. Y me siento triste; triste e impotente. Igual que debe sentirse un gato hambriento, mientras hurga entre las bolsas de basura de un sex shop. Al fin y al cabo fui yo quien presentó a Willy a su novia. Por eso me juzgo, en cierto modo, responsable de aquel malogrado desenlace. Que afloren a partir de ahora vuestras propias conclusiones, que cada cual organice su particular moraleja: libres sois de elucubrar. Yo, por mi parte, ya concluí la propia: mientras que mi vecino Jacques continúe enriqueciéndose en sus viajes al extranjero, yo insistiré en mis obligadas visitas nocturnas al dormitorio de Sophie. Hasta entonces, nada serio. Porque al final va a ser cierto eso que dicen del la confianza y del asco...




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NOTA: Este relato fue publicado por primera vez en mi anterior blog, el día 5 de Junio de 2009. Hoy lo reedito, por el especial cariño que siempre le he profesado. Además de ser el último post que publiqué, antes de mi despedida, guarda un triste secreto: todos los personajes que en él intervienen son ficticios, salvo sus dos verdaderos protagonistas... La historia en sí es real, la viví, y os la conté tal como sucedió.












88 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Me impresiona la historia.
Y no puedo evitar hacer paralelismos con los humanos.
Siempre llegamos tarde.

Saludos.

Maggie dijo...

Me muero de pena, yo también tuve un hamster de pequeña, Manolo. Un día apareció muerto.

A los ratones se les usa en los laboratorios para experimentar, he leído que en cierta forma los científicos los consideran muy parecidos a los humanos, si algo da resultado con un ratón se da por sentado que dará resultado en un humano...

Sombragris dijo...

Un relato genial.Una fábula que aunque real y dura tiene esa magia con la sueles impregnar tus textos.Es que a veces jugar a ser dios nos cuesta hasta lágrimas( lo digo por experiencia propia)...me queda solo una duda...cuando hablas de los dos protagonistas...estás hablando de Willy y Rata ... no?.JE,jeje.Un abrazo,amigo mío

Xibeliuss dijo...

Hermoso relato, Onminayas, pese al regusto amargo que te deja en el paladar.
Las moralejas las estudio más despacio.
Saludos

Arwen dijo...

Si es que al final y por más doloroso que nos sea, la confianza mata...y para complicarlo además somos nosotros el único animal capaz de tropezar ¿2 veces?, yo diría más...con la misma piedra. Y Willy es simplemente genial.

Un abrazo Onminayas y felicidades por tu relato, que como siempre es un placer leer y disfrutar.

Besos.
Arwen

Mar dijo...

Me a encantado la forma de relatar la historia de willy

No me ha parecido nada descabellada, casi a diario podemos ver que en un hogar hay un "Willy" que se siente desterrado de su mujer y sus hijos (ya me he ido del tema pero es lo que he sentido)

Besitosssssss

Onminayas dijo...

Hola, Toro.

Fue impresionante, te lo aseguro. Los paralelismos están servidos.

Un saludo.

Onminayas dijo...

Hola, Maggie.

Siento lo de tu hamster... Yo, desde aquello, no he vuelto a tener ningún animal propio.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Xibeliuss.

Tómate tu tiempo... Tenemos toda la vida por delante.

Un saludo.

Onminayas dijo...

Hola, Arwen.

Te doy la razón en todo lo que dices... Somos así.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Sombragris. Perdona que se me ha quedado atrás el orden de tu comentario.

Ciertamente quedó algo ambigua la identidad de los dos protagonistas... ¿Lo seguimos dejando así? Jajajaja...

Un abrazo, amigo.

Onminayas dijo...

Hola, Mar.

La condición, sin duda, siempre es de la persona (o del animal). Aquí tampoco existe la guerra de sexos. Pero en concreto esta historia pintó así.

Besos.

Eliane dijo...

Que bien contada esta historia... le veo mucha similitud de muchos casos con los humanos!!!!La madre con su hijo recien nacido, muchas veces rechaza a su marido... y este se siente completamente desplazado...por su hijo!
Besos

monik dijo...

Pobre Willy! Y que Rata más mala.
Sabes? hubiese deseado que este relato fuese ficticio porque me da mucha pena. Yo que no quería tener ningún animal precisamente porque no me gusta pasarlo mal (y mis amigos lo han pasado fatal por culpa de enfermedades y muertes de sus mascotas) ahora tengo dos perritos y ni te imaginas lo mal que lo paso cuando se ponen malitos, me gasto un dineral en urgencias, jeje.
Por otra parte le enseñaré a mi hermano este relato porque él tiene un roedor, no vaya a ser que se le ocurra también buscarle novia, a veces más vale estar solo que mal acompañado!
Un besito!

Onminayas dijo...

Hola, Eliane.

Animales somos, ¿no? Siempre encontraremos miles de similitudes...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Monik.

Como el amigo Sombragris bien dice en su comentario de más arriba, a veces es mejor no jugar a ser dios; así, al menos, será la naturaleza de cada cual quien actue.

Besos.

Sunrise dijo...

Cada día me gusta más tu blog. En este caso creo que hasta la nota está a la altura de la entrada. Ando ahoro, por supuesto, recordando otros hamster y otras ratas que me rodena. Pobres. Sólo ahora la duda de qué merece la pena, de si merece la pena. Mil dudas.

Un beso fuerte.

Elena dijo...

Qué poquitas cosas leo por la blogosfera tan hermosas, Onminayas.
Lo que tú haces es de aplaudir, y de agradecer.
Disfruto con tu blog, porque siempre me aporta, y enriquece y deleita mi entendimiento.

Es triste la historia que nos cuentas, y es imposible no trasladarla a miles de historias humanas con idéntico final.

Excelente y brillante.
Besos sinceros.

PD.- Resulta que conozco a dos de los hermanos Trillo, y la tienda de marras se ubica en la misma calle en que se encuentra la casa de mis padres.
Es que soy una torpona para conocer a la gente por los nombres, lo mío son las caras.

Sol dijo...

Mira... creo que tienen algunas cosas en común con los humanos... no todas obviamente... pero hay detalles que si me han hecho pensar...
Algunas hembras, cuando llega el momento de parir de alguna manera u otra desplazan al macho para dedicarse de ello al recien llegado... obviamente el macho no llega a morir, pero si siente esa falta de atención que antes solo le pertenecia...

Si de comparar se trata...
Besos cielo, muy buen relato, real...

L.N.J. dijo...

He picado sobre el ratón, ha comido y ha bebido...

Una vez leí que si tienes de mascota un gato, y le traes una gatita; él tendría que tener muchas de ellas alrededor para escoger la que más desea, aún así, son tremendamente exigentes.

La naturaleza de los animales y de las personas son diferentes en muchas cosas, pero ese instinto natural que nos caracteriza al ser vivo, los animales lo conservan mejor que nosotros.

Bonita historia de roedores, he conocido otras iguales.

Respecto al enlace, Manuel ( creo que te llamas así ), puedes ponerlo.

Compartiré contigo lo que desees.

Besos.

*Sechat* dijo...

Onminayas:
Me ha dejado un poso de tristeza impresionante. Dudo que alguien pueda permanecer indiferente a esta historia. Si cambiases a los protagonistas por personas el resultado sería exactamente el mismo: conmovedor. Has tocado mi lado sensible y eso que los hámsters nunca han sido santo de mi devoción. Una historia sincera, inocente y preciosa que invita a la reflexión. Como bien dices que cada cual analice las conclusiones y saque las moralejas que se le ocurran. Un abrazo y un millón de besos.

P.D: Me he quedado de una pieza 8) al ver mi nombre en la dedicatoria y más al comprobar que de verdad hablas de mí en ella como creativa (?!) (he tenido que pinchar en el enlace para creérmelo). No tengo palabras de agradecimiento pues aún no se han inventado. Gracias :)

Buscador de buscadores dijo...

Ay amigo, qué puedo decirte del apego y de las falsas expectativas... ¿No será la felicidad la capacidad de ser voluntariamente conscientes de todo aquello que pueda sucedernos?

Espero que no haya sido aquella despedida lo que te evocó la repetición de esta magnífica entrada.

Genial como siempre.

Un fuerte abrazo dominical.

Onminayas dijo...

Hola, Sunrise.

Bueno, se trataba de eso: de que cada uno sacara sus propias conclusiones.

Gracias por tus palabras. Besos.

Onminayas dijo...

Hola Elena.

Me alegra que este rincón te aporte al menos una parte de lo que el tuyo me aporta a mí.

Besos.

PD: Me alegro que al fin se cierre el círculo de aquel enigma. Ahora sólo nos resta quedar un día todos para almorzar, jajajaj... Por cierto, yo soy mucho peor que tú: no recuerdo ni los nombres ni las caras.

Onminayas dijo...

Hola, Sol.

Quizás sea sólo aquella falta de una mínima atención, como bien tú apuntas. Algo necesario: a veces quizás vital.

Besos.

Onminayas dijo...

¿Y no te mordió, Lourdes? Eso es que le has caido bien, porque este no es tan amigable como Willy, jajajaj... Te agradezco tu atención con el animalito, porque aquí las visitas llegan a leer, pero igual no se acuerdan de darle nada.

Es curioso lo que leiste de los gatos: yo llegué a tener hasta trece (ninguno negro, hubiese sido rizar demasiado lo fatídico), y de todos ellos sólo uno fue hembra (todo por azar). El caso es que todos se me escapaban cuando estaban en celo, por lo que jamás tuve oportunidad de comprobar in situ aquello que me cuentas.

Gracias por permitirme enlazar tu entrada. Ya la tengo a buen recaudo en mi blog. Por cierto, no me llamo Manuel; pero aunque así fuese, los amigos (y conocidos) prefieren llamarme Onminayas.

Besos. Muchos. Agradecidos.

Onminayas dijo...

Hola, Sechat.

Siento que te haya entristecido mi entrada. Cuando yo digo que al recordar esta historia me apena,también lo siento de verdad.

En cuanto al resto, creo que no es la primera vez que te lo digo: será porque es verdad.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Buscador.

Como siempre tus reflexiones son una comunión para mí. Pero es tan cómodo vivir la inconsciencia de un futuro incierto...

Un abrazo.

Felix Casanova Briceño dijo...

Onminayas...

Pues la historia lo tiene todo, amigo mio, y si, es algo triste. Hace poco murió mi hamster (Mofletillos) y te aseguro que lloré como un crío chico. Es increible el apego que se puede sentir por los animales, cualesquiera que sea (los insectos no los meto). Escribes como piensas, y piensas con el alma...

Un abrazo.

Delio dijo...

Tu relato estremece porque golpea de una pedrada la superficie de la conciencia. Ondas, círculos, emociones, llegan tras el impacto a nuestras orillas. Nada hay más irresistible que la tentación de hollar el espacio interior de un ser humano. Vemos girar al simpático Willy en su círculo sin fin y no podemos evitar identificarnos con él. Con su soledad. Pero la soledad del que está solo no es lo peor,pues aún le queda la esperanza; pero la soledad del que está acompañado por quien no le corresponde y le rechaza, sólo le queda la desesperación.

Katy dijo...

Hola Onminayas, vaya con el relato, yo no solo tuve hamsters sino conejillos de indias que se multiplacaban y no se comían unos a otros. Pero a mi mas que la historia de Willy me ha gustado tu conclusión final. Antes de que se vuelve agresiva y te muerda hay que aprovechar el tirón. ¿Va a ser verdad que la maternidad nos cambia tanto?....
No se yo.
Como siempre eres del todo impredecible.
Un beso

xTo=-vs-=naRco dijo...

Creo que aveces debemos aceptar más que ningún otro animal (ya que nostros somos capaces de hacerlo), que somos animales. Y que como animales, la naturaleza nos dicta las leyes a seguir en nuestras relaciones, inconscientemente claro.

Más allá de nuestras convenciones sociales, me atrevería a decir que el 90% de todo lo que pasa en una pareja es debido a nuestros instintos como animales animales, claro está, siempre escondido bajo una capa de piel humana. Es sólo ese 10% el que marca la gran diferencia, pero siempre estará influenciado por el otro 90%.

El placer, la infidelidad, la sobreprotección, la felicidad, la posesión, hasta el propio amor que aveces se considera único en las personas, también se da en los aimales, y por lo tanto creo que no debemos despreciaros por todo ello, sea bueno o malo, ya que es la mejor forma de ser lo que de verdad somos.

Y respecto a tu pobre hamster, creo que si murió (algo que me ha entristecido un poquito) fue porque ya no se sentía útil y había cumplido su función en la vida. Gracias a él su especie continuará existiendo, y he de decirte, que no creo que muriera por tristeza, sino por la alegría de haber sido útil en su vida. Es un sentimiento que por cierto, muchos otros animales, como mi gato (que el pobre está castrado, jaja, aunque vive como un señor) no conocerán nunca...

Por ello, gracias a tí, él llego a ser feliz.

Esta es mi reflexión, aunque Onimayas, la verdad que esta increíble historia, como bien se ve da lugar a muchas otras, y de todo tipo. Un placer enorme haberte leído y disfrutado... Gracias :)

Un saludo enorme.
Xto

Pluma Roja dijo...

Me encantó este relato. Y sí en algún momento creí que era humanos. Precioso. No cabe la menor duda, que estoy frente a un gran escrito.

Saludos cordiales Omni.

Hasta pronto, un besiño.

Néctar dijo...

Tengo dos, Pin y Pon ...

Cuanto de verdad, y de humanidad casi igual a nosotros.

Néctares

L.N.J. dijo...

Perdón, es que Maggi puso arriba " Manolo"...

Besos Onminayas, soy una gata, por eso el ratón no me ha mordido.

laMar dijo...

¡Que lastima! Me encantó el relato y además me identifiqué con él porque también tuve hamster.
Al final los humanos no somos tan diferentes de los animales ¿verdad?
Un abrazo enorme

FABIA dijo...

Con lo bien que pintaba la historia, los dos en su nidito de amor y que final mas triste,se me ocurren unas cuantas reflexiones, pero te dejaria un discurso demasiado largo.
Besinos.

Abismo dijo...

Me gusta el relato... ese paralelismo entre ratoncillos y humanos... aishhh!!! da que pensar!

Ojalá recuperases más de tu antiguo blog... para poder disfrutarlos.

Besos grandes desde el abismo y por cierto, ganas tengo del próximo criptex...´jajaja

POLIDORI dijo...

Canta J.L.Perales que es preferible morir de amor a nunca haber amado. Y de todas formas, morir tenemos que morir.




John W.

Gabriela Maiorano dijo...

Hola Onmi!! No pude pasar antes porque tengo rota la compu, pero a pesar de que no puedo subir post, necesitaba visitar a mis amigos. Me impresionó la historia, el paralelismo del que todos hablan hace que esa sensación de un extraño sobresalto, se profundice. Para pensar amigo.
Besossssss

Elena dijo...

Seré yo quien rompa una lanza a favor de Rata...
A veces nos equivocamos, a veces confundimos amor con sobreprotección, a veces nuestro instinto animal se antepone sin miramientos a cualquier otra cosa...

Tal vez Rata confundió el camino y creyó que querer a sus hijitos implicaba apartar de su lado al pobre Willy. Quiero creer que fue puro instinto animal. El mismo que llevó a Willy a morir de tristeza.

Sin embargo, a veces algunas Ratas, se quedan al lado de sus Willys precisamente para no hacer daño a sus crías y renuncian a su propia felicidad, para no lastimar a sus hijos, para que Willy no se muera de tristeza...mientras es ella la que languidece lentamente en un rincón de su jaula atrapada en una rueda multicolor que solo emana tristeza.

Mil besos multiplicados por mil.

Nefertiti dijo...

Pero, ¿como no va ha estar triste Willy? Rompiste un matrimonio, tu fuiste "la otra", la culpable de todo.......jajajajajaja.
Besosssssssssss

Gala dijo...

El egoismo ronda nuestras cabezas.
El pobre Willy fue un buen compañero de juegos y un buen amante hasta que esa antipatica Rata se vio superior a él, ya no le necesitaba, iba a tener a sus crias y Willy sobraba.
Asi es la vida.

Me gusto tu relato.

Un besito

Phantom dijo...

Pobre Willy y pobre del escritor que carga con la cruz de la culpa.Pero al fin y al cabo sin dolor no hay letras.Muy bueno tu texto.

Saludos!

Arwen dijo...

Queridísimo Onminayas....¡¡¡¡tienes un regalín por Calados!!!!...ahahhhhhh.....;P

Besos.
Arwen

Onminayas dijo...

Hola, Felix.

Es verdad que los insectos, como que no, jajaja...

Un abrazo.

Onminayas dijo...

Hola, Delio.

Tienes toda la razón: no hay peor soledad que aquella que se siente aún estando acompañado.

Un abrazo.

Onminayas dijo...

Hola, Katy.

Tambien yo tuve dos cobayas: una bicolor y otra de pelo largo. Incluso las tenía sueltas por mi patio... Hasta que me destrozaron todo las plantas y el cesped.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Xto.

A veces, esa diferencia que apuntas de los humanos con respecto a los animales, no se deja notar.

Un saludo.

Onminayas dijo...

Hola, Pluma.

Si no son humanos, muchas veces se hacen querer mucho más que algunos de nuestros congéneres...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Néctar.

Seguro que Pin y Pon te han hecho pasar muy buenos ratos...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Lourdes.

Uy, uy, uy, que cosas que me dices... Y cual es tu faceta más pronunciada como gata ¿La melosa o la arisca?

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, LaMar.

Yo sí que encuentro a veces muchas diferencias entre los animales y los humanos: pero aquellas solemos ponerlas nosotros cuando aflora todo nuestro lado negativo.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Fabia.

Son muchas conclusiones a las que podemos llegar... La verdad es que sí.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Abismo.

Espero que el próximo criptex dure al menos un día en cartelera, jajajaj...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Polidori.

Nosotros, por suerte o desgracia, seguro que estamos muy bien comidos. Por eso nunca sabremos a ciencia cierta lo que es pasar hambre.

Un abrazo.

Onminayas dijo...

Hola, Gabi.

Entiendo lo de tu ordenador roto: yo esta navidad estuve como tú y ya no me quedaban uñas que comerme.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Gabi.

Entiendo lo de tu ordenador roto: yo esta navidad estuve como tú y ya no me quedaban uñas que comerme.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Elena.

Es muy valiente y generosa tu reflexión... Sin duda que la abandera el gran corazón que te precede.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Nefertiti.

No me seas mala: no ahondes más en mi auténtico complejo de culpa.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Phantom.

Enorme reflexión que siempre he compartido: del dolor nacen los mejores escritos... Sin duda.

Un abrazo.

Onminayas dijo...

Hola, Arwen.

Voy p´allá volando...

Besos.

cuchu dijo...

Yo tuve un hamster que resultó ser epiléptico....cada vez que le daba un ataque se quedaba tieso y tardaba horas en volver a la vida. La primeras vez que ocurrió, yo pensé que estaba muerto, y dudando si tirarlo a la basura o enterrarlo al día siguiente, vi como movía una patita.....bueno me sobresalté y empecé a darle calor. En resumidas cuentas me pasé toda la noche reviviendo al ratón. Un día se murió de verdad y lo pasé fatal.

Yo Onminayas puedo hacer de ratón si quieres....con la crisis que hay sería un chollo que me pongas esa jaula de lujo, vamos que por mí no tengo inconveniente en estar en la rueda todo el dia jajajaja

Un saludo comprensivo

Nefertiti dijo...

Espero no haberte molestado.Era una broma.
Si es así lo siento mucho, no era mi intención.
Besosssssssssss

Onminayas dijo...

Hola, Gala. Perdona que se me quedó atrás tu comentario. La impotencia, efectivamente, el no entender aquel porqué, fue lo que acabó con la vida de Willy.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Cuchu.

Curiosa tu experiencia con aquel animalito. Me recordó a uno de mis gatos, siamés por cierto, que también sufrió mucho hasta que murió de un tumor maligno en la vejiga. Por cierto, digo yo que siempre encontraremos donde dormir antes que en una jaula, jajajaja...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Nefertiti.

Para nada me molestó tu comentario: como tal broma la entendí y en el mismo tono fue mi respuesta. La crisis aún no me despojado de mi sentido del humor.

Besos.

iliamehoy dijo...

Los instintos, cuando animales, subliman la verdad, suceden por causas naturales. Racionalizarlos a menudo rompe su curso, indaga caminos de profundos deseos por sentirnos al menos, importantes.
No sé qué pensaría Sophie de todo esto....
Una sonrisa

AMOR dijo...

Una historia preciosa y a la vez muy triste.
Se debe al exceso de confianza.
Besazos

Eleanor dijo...

Y luego quieres dejar de escribir! No por favor!! Excelente historia!
Los animales como los humanos, reaccionan igual! Aunque ellos tienen mas sentimientos creo! Jeje!
Un beso o 2! Onminayas eres genial!

mara gena dijo...

Hola, te conocí por el blog del día.
El relato muy bueno Me llenó de tristeza de una forma extraña. Un saludo desde Argentina!

Ariadna dijo...

hola que tal! permítame felicitarlo por su excelente blog, me encantaría tenerlo en mi blog de animes y peliculas .Estoy seguro que su blog sería de mucho interés para mis visitantes !.Si puede sírvase a contactarme ariadna143@gmail.com

saludos

L.N.J. dijo...

Veo que sigues con tu amigo, ese ratoncito amistoso.

Me tomaría un café contigo, sería un placer. Y gracias por poner " Oración Divina ", no estoy acostumbrada a estos detalles. Me gustó compartir contigo, porque cuando se comparte, se empatiza y se llega al verdadero valor del ser humano.

Besos, volveré.

laMar dijo...

Hola mi querido escritor, tienes algo en mi blog.
Un abrazo enorme

Dama Blanca dijo...

Me encaaaaaanta *-* los hámsters son muy bonitos. Yo nunca he tenido uno (no se me da bien eso de los animales pequeñitos), pero mis primos tenían un montón.

Pobre Willy, me da mucha pena, al final resultó que le escogiste buen nombre a la novia.

Que por cierto, qué grande que le dediques el relato a Sechat, es una tía de la ostia (con perdón de la expresión).

Un beso grande para ti, Onminayas.

Onminayas dijo...

Hola, Iliamehoy.

Si no racionalizaramos los instintos de los animales ¿dónde dormirían ahora la mayoría de las fábulas y de los cuentos?

Trasladaré tu duda a Sophie, jajajaj...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Amor.

A veces nos pierde aquella confianza, sí...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Eleanor.

Quizás si pudiesen hablar...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Mara Gena. Bienvenida a este rincón.

El cuento es algo triste, sí... Va con mi manera de ser.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Lourdes.

Queda pendiente aquel café... No lo dudes. Las gracias te las doy yo.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, LaMar.

En cuento termine cuatro cosillas voy para allá...

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Dama.

Y a mí me encantó que tu ausencia sólo durase lo indispensable... Sechat y Dama, Dama y Sechat, dos de las grandes Cuentacuentos.

Besos.

Onminayas dijo...

Hola, Ariadna, y bienvenida.

Creo que te estás refiriendo a mi otro blog, el de cine. De todas formas gracias por tu ofrecimiento.

Besos.

loose dijo...

Qué penita de relato. Me encantan los bichillos y no puedo dejar de emocionarme cuando ocurre algo de similares características.

Aunque mi parte racional me sugiere hacer un diseño de investigación...más que nada para encontrar el símil y dar forma a la moraleja.

Besines, niño.

Onminayas dijo...

Querida Loose: tu parte racional acaba de abrir y resolver este criptex... Mi más sincera enhorabuena por desvelar el misterio.

Besos.

Daniela dijo...

Onminayas,

por una parte quedé conmovida porque yo también tenía un hamster blanco y otro de colores. Recuerdo que regresé de la escuela y mi madre me dio la noticia de que uno de ellos había muerto. Esa casa era nueva, me había mudado ahí hace algunas semanas. Muchos animales se murieron ahí, otros desaparecieron, animales de la especie humana también.
Por otra parte, encuentro paralelismos entre esta madre hamster y las madres humanas. Es en verdad un gran texto, he disfrutado mucho su lectura. ¡Qué bueno que lo publicaste de nuevo!

¡Abrazos!

Mar dijo...

Comparto lo que algun@ comenta: que conforme lo iba leyendo iba haciendo paralelismos entre hamsters y humanos. Quizá en lo básico, no somos tan diferentes, ¿o sí?

Por otro lado, ese Jacques no sabe lo que se pierde con tanto viajecito de negocios :))) Y que cada uno piense lo que le parezca, ja, ja, ja.

Bss.

lady marmalade dijo...

Hola Onminayas, me resultaba familiar tu nick y ahora leyendo tus comentarios me doy cuenta que vi que te nombraban en el blog de Arwen... Me enterneció este post en particular, amo a los animales, tengo dos gatos y tiendo a humanizarlos, cosa que siempre me dicen que no haga, pero no puedo evitarlo... Me da pena tu hamster abandonado por su pareja y que haya muerte de dolor... Con respecto a lo que comentaste de comerse a la cria, tengo entendido que es un tema de sobreprotección, yo me rei cuando me lo contaron pero parece que es asi, mismo si tú hubieras tocado alguna cria antes de cierto tiempo, posiblemente la madre también se lo comiera por no reconocer su olor...
Voy a seguir leyendote, me gusta tu blog. Saludos

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